Actualizado 04/12/2014 11:48 CET

Invencible (Unbroken): La última hazaña de Zamperini, el gran tributo de Angelina Jolie

Invencible
Foto: UNIVERSAL

MADRID, 4 Dic. (EUROPA PRESS)

   El 25 de diciembre llega a los cines Invencible(Unbroken), la segunda película de Angelina Jolie como directora, que nos sumerge en la épica historia del héroe de la Segunda Guerra Mundial Louis Zamperini. Un hombre que fue ejemplo de superación y coraje y con el que Jolie estableció unos lazos que convirtieron Invencible en mucho más que una película: la última gran hazaña de Zamperini, fallecido en julio de este año, y el proyecto más personal de Jolie, con el que rinde un merecido tributo.

   Pero antes de conocer cómo se forjó la amistad entre Jolie y el excepcional hombre cuya increíble historia relata en su nueva película, comencemos por el principio: ¿Quién es Louis Zamperini?

   Nacido en enero de 1926, Louis Zamperini, Louie para los amigos, se crió en California en el seno de una humilde familia de inmigrantes italianos. Después de una infancia dura y una adolescencia llena de correrías, encontró en el atletismo su gran pasión, que lo convertiría en atleta olímpico y héroe nacional. Con tan solo 19 años el joven Louis fue a los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín, donde participó en la final de los 500 metros haciendo una última vuelta increíble que dejó boquiabierto hasta al mismísimo Hitler.

DE LA PISTA AL FRENTE

  Pocos años más tarde llegó la guerra, y Louis se alistó en el ejército. Fue destinado al frente del Pacífico donde en abril de 1943 el avión en el que volaba junto con otros diez soldados estadounidenses cayó en mitad del océano. Ocho de los once tripulantes murieron en el acto. Zamperini fue, junto con el capitán Russell Allen Phillips y el sargento Francis McNamara, el artillero del avión, uno de los tres supervivientes.

   Tres hombres que quedaron a la deriva flotando en mitad de la nada entre tiburones y a merced del hambre, la sed y la desesperación. El sargento Mac falleció tras 33 días a causa de las heridas sufridas, mientras que Louie y Phil aguantaron 47 días de infierno antes de pasar a otro tipo de "infierno".

   Los dos supervivientes fueron capturados por la marina japonesa y trasladados a un campo de prisioneros donde Zamperini fue el blanco de las iras de un sádico comandante nipón, Mutsuhiro Watanabe, un hombre terrible y despiadado al que amigos y enemigos conocían como 'El Pájaro'.

   Fueron más de dos años de hambre, palizas, vejaciones... Zamperini vivió un auténtico calvario mientras en casa les daban por muertos. Pero siguiendo su máxima vital "si puedo aguantar, lo conseguiré", Louie no se rindió y, tal y como hizo cientos de veces en la pista de atletismo, apretó los dientes y aguantó hasta que el 20 de agosto de 1945 quedó en libertad.

   Y todavía faltaba un capítulo clave en la odisea de Zamperini para engrandecer aún más su leyenda: el perdón. Años después, en 1950, Louie volvió a Japón para visitar la prisión de Sugamo y reencontrarse con quienes fueros sus captores y torturadores. Solo el terrible comandante Watanabe se negó a participar en este acto de reconciliación.

    Reconciliación que volvió a ponerse de manifiesto hace pocos años, cuando en 1998 Zamperini fue uno de los portadores de la antorcha olímpica que encendió el pebetero de los Juegos de Invierno que se celebraron en la localidad japonesa de Nagano.

TODO QUEDA ENTRE VECINOS

   La épica historia de Louie fue relatada por Laura Hillenbrand en la novela Invencible. El libro se publicó en 2010 y se convirtió de inmediato en un best-seller que ha vendido millones de ejemplares en todo el mundo y que ocupó durante 15 semanas el primer lugar de los libros más vendidos en la lista del New York Times.

   Y mientras la vida de Zamperini, que lo tenía todo para ser una gran película, iba convirtiéndose en leyenda en las estanterías, Angelina Jolie buscaba, tras su valiente debut con En tierra de sangre y miel, una historia inspiradora para la que sería su segunda película como directora. "Debía ser un tema que me apasionara y me importara. Estaba convencida de que solo se me daría bien si el tema me parecía importante", afirma Jolie. Curiosamente, y tras mucho buscar, lo cierto es que Angelina tenía su gran historia al otro lado de la calle.

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   Y es que Jolie y Zamperini eran vecinos, residían en el mismo barrio de Los Angeles. De hecho, desde su terraza Zamperini podía ver la casa de Angelina Jolie. "Me imagino que durante años Louie ha estado sentado allí tomando un café por la mañana y preguntándose: '¿Quién va a hacer esta película?'. Y al mismo tiempo estaba yo sentada en mi habitación pensando: '¿Qué se supone que debo hacer con mi vida? Quiero hacer algo importante... necesito un poco de ayuda, alguien que me guíe* ¿Dónde está esa persona?'. Y estaba ahí, al otro lado de mi ventana", confiesa Jolie que quedó fascinada por la historia de Zamperini y el libro de Hillenbrand. Ya sabía lo que quería hacer* pero conseguirlo no sería fácil.

EL PODER DE "PERSUASIÓN" DE JOLIE

   Primero tuvo que convencer a Universal de que ella era la indicada para llevar la odisea de Zamperini a la gran pantalla. "Es lo más difícil que he hecho, horas y horas de llamadas telefónicas", reconoce la actriz que se zambulló durante semanas en la historia de Louie, en los Juegos Olímpicos del 36 y en la Segunda Guerra Mundial.

   "Hice unos carteles con pegamento, cinta adhesiva y fotos de Internet, los metí en una bolsa de basura y los llevé a Universal. Los saqué y di el discurso de mi vida", recuerda Jolie que, después de ganarse la confianza del estudio tuvo que ganarse la del protagonista de su historia, el propio Zamperini.

   Y es que, a pesar de los estrechos lazos que llegaron a mantener, y de que siguieron fuertemente unidos hasta el fallecimiento de Zamperini este verano, cuando Louie se enteró de que iba a ser Jolie quien iba a dirigir Invencible (Unbroken) le costó hacerse a la idea de que su vecina iba a capitanear la película de su vida.

   "Ella me llamó para decirme que iba a hacer la película, solo la conocía por las noticias, porque hace mucho que no voy al cine. Pero sabía que decían la mujer más guapa del mundo", afirmó Zamperini que no tardó en abrirle de par en par las puertas de su casa.

EL INICIO DE UNA AMISTAD INMORTAL

   Desde aquel momento las visitas de Jolie a la residencia de Zamperini se convirtieron en una constante; la directora quería armar su película conociendo a su protagonista de primera mano. "Luego vino a casa, y era un cielo. Enseguida me di cuenta de que además de bella, era inteligente. Es muy considerada y tiene un gran corazón, ¿qué más necesitaba yo?", dice el héroe.

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   Durante aquellas semanas se forjó una gran amistad, un vínculo íntimo y duradero que hizo que Invencible (Unbroken) se convirtiera en mucho más que una película: la última hazaña de Zamperini y un reto personal para Jolie. "Es una gran responsabilidad hacerlo bien, porque quiero mucho a este hombre y me ha ayudado mucho en mi vida", dice la actriz, cuya gran obsesión es plasmar en la gran pantalla el legado de Zamperini, una asombrosa lección de valentía, superación y bondad.

   "Creo que Louie ha dejado muy claro cuál es su mensaje y está en el libro. Y quiero poder decirle a mis hijos y a todo el mundo que la vida puede parecer oscura y desesperada, pero que la resistencia y la fuerza del espíritu humano es algo extraordinario", sentencia Jolie.