Jean-Jacques Annaud hace las paces con China con 'El último lobo'

Publicado 09/04/2015 11:26:20CET
Jean-Jacques Annaud presenta El último lobo
EUROPA PRESS

MADRID, 9 Abr. (EUROPA PRESS) -

Jean-Jacques Annaud estrenó en 1997 el drama 'Siete años en el Tibet', protagonizado por Brad Pitt, una cinta que narra la experiencia de un alpinista austriaco en el Tíbet en 1944 y 1950 y que no fue bien recibida en China, donde tuvo una acogida "hostil" por parte del Gobierno.

Ahora, el cineasta ha conseguido resarcirse de aquella reacción y hacer las paces con este país con la adaptación cinematográfica de la novela 'El último lobo', la novela autobiográfica homónima que el escritor chino Lu Jiamin publicó en 2004 y que tuvo un gran éxito, que ahora el francés ha convertido en una versión "arriesgada" y "romántica".

"Estaba muy triste porque 'Siete años en el Tíbet' había sido percibida como una película hostil para la China contemporánea", ha recordado el director durante una entrevista concedida a Europa Press con motivo de su visita a España para presentar este filme. "Vengo de país en el que sufrido muchas guerras y hemos pasado la esponja, luchas con pueblos que son amigos nuestros actualmente", ha dicho.

A pesar de las críticas que recibió, una delegación de productores del país le llamó a su puerta y le propuso llevar a la gran pantalla esta historia. "Me dijeron: 'China ha cambiado, eres bienvenido, eres nuestro huésped', ha revelado el director de cintas como 'El oso' o 'El nombre de la rosa', quien se sumerge en esta ocasión en una historia que toma como escenario la estepa de Mongolia.

El protagonista de la película, que se desarrolla en 1969, es Chen Zhen, un joven estudiante de Beijing que viaja a Mongolia para educar a una tribu de pastores nómadas. Allí, atraído por la relación mística entre los lobos y los pastores, decide capturar un lobezno para intentar domesticarlo y surge una emotiva relación que se ve amenazada cuando las autoridades deciden eliminar todos los ejemplares.

Según confiesa, sintió interés por este proyecto porque le dejaron "libre" para hacer lo que quisiera y para dar su propio punto de vista, por lo que se tomó "todas las licencias" posibles para construir esta historia. "Un libro y una película son cosas diferentes así que lo que hice fue ser sincero con mi lectura, es mi visión y se convierte en mi película", ha señalado.

Annaud describe 'El último lobo' como una película "arriesgada, peligrosa y difícil, tanto por la distancia como por el clima". Sin embargo, al mismo tiempo ha sido "increíblemente formidable de hacer". "Ha sido una experiencia romántica, ha habido ternura en plató, algo poco común que no se ve siempre en la pantalla", apunta.

LOBOS: "PRUDENTES E INTELIGENTES"

El director admite que, aunque no ha sido su intención, la cinta tiene cierto mensaje ecológico, algo de lo que se siente orgulloso. "Mi trabajo como cineasta es divertir, entretener y contar una bella historia, no contar mensajes, pero estoy contento si a través de esta historia se adivina un amor por la naturaleza, la necesidad de respetarla y protegerla para nuestra propia supervivencia", ha explicado.

Preguntado por el trabajo con el lobo, el cineasta ha relatado que fue "complicado" acercarse, porque "no había lobos de Mongolia que aceptaran la presencia de humanos". Según ha indicado, son animales "muy prudentes, extremadamente inteligentes y que solo hacen lo que les da la gana".

Por ello, parte del trabajo consistió en criar lobos para que entendieran que no eran enemigos terribles y que aceptaran ser naturales delante de las cámaras, un trabajo que les llevó tres años, hasta que finalmente en 2012 comenzaron a rodar.

"No puedes adiestrar a un lobo, solo puedes aclimatarlo a la presencia humana, por eso son fascinantes, porque conservan su personalidad de lobos y nunca puedes transformarla. Un perro hace lo que le dice su amo, un lobo lo que le dice su jefe", concluye.

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