MADRID, 29 Oct. (EUROPA PRESS)
Este miércoles llega a los cines El ladrón de palabras, una cinta con un elenco de altura en el que destacan nombres como los de Bradley Cooper, Olivia Wilde, Dennis Quaid, Zoe Saldana o Jeremy Irons. Precisamente es éste último quien en esta entrevista en exclusiva nos desvela algunas de las claves de la cinta.
Escrita y dirigida por Brian Klugman y Lee Sternthal, El ladrón de palabras relata a historia de un escritor fracasado que, acuciado por los problemas económicos, decide publicar como suyo un viejo manuscrito que encontró por casualidad. El éxito fue espectacular, pero para mantenerlo debe vivir en una mentira y afrontar las consecuencias de apropiarse de las vivencias de otro.
Una historia que cautivó al oscarizado Jeremy Irons y que es la razón fundamental, aunque no la única, que le hizo embarcarse en este proyecto. "Creo que a los actores siempre les atrae un buen guión", señala el actor, que interpreta, en su versión casi anciana, al verdadero autor del relato en el que se centra El ladrón de palabras.
"Tenemos a dos directores poco conocidos, pero a una estrella emergente, y también un excelente actor como es Bradley, y un proyecto muy querido para él" ya que, como recueda Irons, se crió con los directores. "La combinación de esas dos cosas, y un buen guión, fue lo que atrajo a otros actores".
En cuanto a su personaje, Irons lo define como "un hombre que escribió un libro cuando era joven, cuando vivía la vida al máximo y amaba. Tuvo un hijo, el hijo murió y su relación se rompió. Y en ese momento de crisis emocional escribió un libro... y lo perdió". Es por eso por lo que, a pesar de lo magistral de su relato, ya luego nunca volvió a escribir "y vaga por la vida haciendo diferentes cosas" hasta que encuentra su libro publicado por otra persona.
Esa "otra persona" es Rory Jansen, el protagonista al que da vida Bradley Cooper, un hombre que, en palabras del propio Irons, se encuentra "entre la espada y la pared". "Creo que su situación es muy complicada, tiene que hacer algo más difícil que admitir sus errores como es "enfrentarse a lo que ha hecho y vivir con ello".