MADRID 8 Feb. (EUROPA PRESS) -
'Dispongo de Barcos' es una comedia surrealista de acción mental que se rodó sin presupuesto con una handycam en días sueltos a lo largo de algo más de un año. Con estas premisas, no sorprende que la cinta no vaya a tener, casi con total seguridad, estreno comercial. Lo más parecido serán los pases que entre el 11 y el 17 de febrero tendrán lugar en la madrileña Sala Berlanga.
De esta manera, la película llega a Madrid tras pasar por los festivales de Gijón y Sitges. Esta cinta es el cuarto trabajo como director de Juan Cavestany, después de 'El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo' (2004), 'El último golpe' (2007) y 'Gente de mala calidad' (2008). Está protagonizada por Antonio de la Torre, Roberto Álamo, Diego París, Andrés Lima y Juanjo del Rey
En la presentación de la película, el director ha hablado de "viaje extraño e insólito", y ha explicado que ha sido un rodaje con "coste cero", más allá de "invitar a la intendencia" a los participantes. Ha incluido en los gastos el dinero empleado para que fuera a los citados festivales y ha subrayado que la intención no es "generar dinero, sino no perderlo".
Según ha explicado, la filosofía de este proyecto era "que para fracasar" ya fracasaba él solo, y ha agregado que le ha encantado la libertad de trabajar sin tanta gente y tanto dinero como en sus anteriores películas. "La intención era hacer algo a partir de la nada, mezclando géneros y tonos", ha apostillado.
LYNCH Y BUÑUEL
Para Cavestany, esto ha sido "un lujo y un reto". Un lujo básicamente por "no tener medios, ni ataduras, ni responsabilidades", lo cual le ha dado la oportunidad de desarrollar todo un "ejercicio de libertad creativa", que en cierto modo, y salvando las distancias, ha emparentado con el cine de David Lynch o Luis Buñuel.
"No tengo prisa por encontrar una distribución comercial, aunque me encantaría pero me parece que no va a ocurrir, porque sería como acabar con la vida de la película. La intención es que tenga la vida que pueda tener", ha expuesto.
Cavestany ha explicado que la película trata de "gente que deambula sin rumbo por la calle, sin saber qué quieren pero queriendo algo, son cuatro personas solitarias buscando encontrarse y encontrar sentido a algo a través de un plan inexistente".
Por último, ha defendido la Ley Sinde, y ha asegurado que las polémicas en torno al cine español se deben a que es el "arte más popular" y todo el mundo tiene una opinión. "Esto es cíclico, es una industria en la que se opina mucho y las crisis en el cine se venden muy bien", ha sentenciado.