(EUROPA PRESS, por Juan García Agudo)
'El Tirano', de Valerio Massimo Manfredi
"El mejor de los tiranos no puede ser preferible a la peor de las democracias". Este es el pensamiento de Filisto, uno de los personajes de la novela, pero también es la conclusión a la que uno llega tras leer más de cuatrocientas páginas de literatura dedicadas a la figura de Dionisio, protagonista absoluto (y absolutista) de 'El Tirano'.
Massimo Manfredi construye una historia entretenida y eficaz que introduce al lector en los aspectos más oscuros de la tradición clásica. Su experiencia previa, en obras como 'Aléxandros', le ha servido para mezclar, con soltura, muchos de los ingredientes que le han llevado a convertirse en autor de best-sellers. La Historia, tan lejana como imperceptible, se acerca en forma de personajes que sienten, padecen, se emocionan y que no son ajenos a la inevitable ceguera que el poder ejerce sobre ellos.
¿Quién se esconde detrás de 'El Tirano'?, ¿qué misteriosa fascinación produce el abuso de poder?, ¿qué hace que un héroe se convierta en villano?. Todas estas respuestas tienen fácil solución en Dionisio, la excusa perfecta que ha encontrado el autor para criticar regímenes autoritarios y, sobre todo, para tratar de explicar (y tal vez justificar) lo fácil que le resulta al ser humano renunciar a sus principios cuando se deja llevar por la pasión.
El punto fuerte de la novela es, sin duda alguna, la construcción de un personaje central que va evolucionando y creciendo en su propia miseria. Una miseria causada por el odio y el rencor que lleva a Dionisio a utilizar la venganza como única forma para conseguir la paz interior. La descripción psicológica que Manfredi elabora es también el retrato de un ser humano limpio manchado por una sociedad sin límites, salpicado por un poder corrupto. Observar cómo la mente del tirano traiciona a la razón ("Un tirano sólo deja su puesto con los pies por delante") vale más que cualquiera de las guerras narradas, duele más que las miles de muertes provocadas por éstas. Y es que el autor disfraza la crítica política de épica y transforma el monstruo que todos llevamos dentro en valerosos guerreros que luchan por una nación.
El texto, sin embargo, resulta demasiado previsible y los diálogos demasiado teatrales, de manera que, en numerosas ocasiones, el realismo queda reducido a escenas de telenovela con actores bastante deficientes. El autor italiano pierde la espontaneidad en un afán absurdo por crear escenas de gran intensidad dramática que, a menudo, resultan prescindibles. (Episodios como el del triángulo amoroso que conforma Dionisio con sus dos mujeres no aporta nada al conjunto de la historia, ni siquiera aprovecha el juego que éste podría ofrecer). Manfredi cuando no justifica los actos con palabras dice mucho más, siendo éstos los fragmentos más destacables. (El destierro de Léptines, hermano de Dionisio, y la relación que se va gestando, progresivamente, entre los dos está muy por encima de escenas que el autor resuelve con diálogos fuera de lugar).
Los otros personajes que aparecen en el relato van acaparando protagonismo al ritmo que marca Dionisio. De las decisiones de éste van surgiendo actores muy destacados. Aksal, el mercenario celta; Areté, el gran amor de 'El Tirano' y desencadenante, de forma indirecta, del cambio de éste hacia el absolutismo; Filisto, el sabio, o Yolao, gran guerrero y amigo de Dionisio, son algunos de los personajes que complementan la gran recreación de la personalidad del tirano redondeando una historia con ritmo y de fácil lectura.
El amor, la amistad, la mitología, la aventura, la traición, las intrigas políticas, los "buenos", los "malos"... Todos los temas y géneros tienen cabida en la novela, componiendo así una obra de escasa calidad narrativa pero de gran capacidad para captar la atención del lector. Son los recursos de un autor que, con su última novela, parece decantarse más por el fondo que por la forma, al que le interesan más los sentimientos que pueda provocar que la belleza literaria a la que es capaz de llegar.