'Milenio: El fin de Carvalho'

Europa Press Cultura
Actualizado: lunes, 12 abril 2004 21:57

MADRID, (EUROPA PRESS, por Cristina Velázquez)

'Milenio. Carvalho II. En las Antípodas', de Manuel Vázquez Montalbán

El recientemente desaparecido Manuel Vázquez Montalbán volvía a dar vida en 'Milenio. Carvalho I. Rumbo a Kabul' a Pepe Carvalho y su inseparable Biscuter. 'Milenio. Carvalho II. En las Antípodas' (Planeta 2004), es un adiós, es una despedida en todos los sentidos. Su autor que originariamente escribió Milenio I y II como un tomo indivisible--y así debía de haber sido-- nos describe un maravilloso viaje por los lugares menos conocidos del planeta y más amados por Carvalho.

En esta segunda parte, se da fin a una aventura iniciada en su libro anterior 'El hombre de la vida', donde socio y detective deciden embarcarse rumbo a Génova para dar la vuelta al mundo en un viejo Ford Fiesta. Para poder entender el sentido de esta obra será necesario haber leído al menos la primera parte, pero sólo aquel que sea seguidor de la saga podrá entender todas las anécdotas, y conocer a alguno de los personajes, que en este libro se describen. Asimismo, aunque es obvio, no está de más señalar que la editorial podría haber pensado menos en la rentabilidad comercial y más en el bien del lector y haber impreso la obra completa, en un sólo tomo. Por varias cuestiones: el lector ha tenido que sufrir la espera de dos meses para poder saber qué pasa al final con Carvalho; el segundo volumen no tiene ningún sentido sin la lectura del primero, lo que puede confundir a un lector despistado, y por último de esa manera se respetaría la intención de su autor que la concibió como una única obra.

Por otra parte, premonitorio o no, es obvio que Carvalho, y por ende Manuel Vázquez Montalbán, toma esta extraña vuelta al mundo gastronómica, política y social como una despedida llena de nostalgia. Nuevamente el reportaje periodístico, la reflexión política, el ensayo gastronómico, el humor inteligente y la crítica ideológica son algunos de los recursos de los que se vale Vázquez Montalbán. Vuelve, por tanto, a utilizar a Carvalho como transmisor de todo aquello que va sucediendo. Desde la transición, no sólo la española, el suspicaz detective nos ha ido describiendo todo lo acontecido en mundo, décadas y décadas de acontecimientos que culminan en la guerra en Irak, la crisis Argentina o el apogeo del SIDA en África.

Carvalho continúa su huida, o despedida, sin tener que, como en otras ocasiones, perseguir a un asesino, lo que inicialmente puede decepcionar al adicto de esta saga policíaca. Como señalamos en la primera parte: que no haya caso no significa que no haya intriga. Si en Milenio I el detective y su lúcido escudero eran perseguidos por mafiosos narcotraficantes y agentes del Mossad, en esta segunda parte será la misteriosa actitud de Biscuter la que nos mantiene en la trama. La falta de acción policíaca de Milenio II podría deberse a que se trata de una obra póstuma y, por tanto, posiblemente inacabada. Al menos eso afirman algunos conocedores de la obra de Montalbán que hablan de excesivos cabos sueltos en ésta su última novela.

Lo más llamativo es que Milenio rondaba en la cabeza de su autor desde hace años --nada menos que treinta--, y tenía la intención de que la última aventura de Carvalho consistiera en una vuelta al mundo en el momento en que el XX se convertía en XXI. Desconocemos si su intención era realmente despedirse de Carvalho en Milenio, pero lo que sí sabemos es que, al menos, en el final obligado por la muerte de Montalbán, el conocido detective acepta con resignación, incluso se podría pensar que con alivio, el final que le está escrito.

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