MADRID 29 Nov. (EUROPA PRESS) -
La compañía catalana La Perla 29 trae desde este viernes al Teatro Valle-Inclán del Centro Dramático Nacional su particular puesta en escena del clásico 'Cyrano de Bergerac' de Edmond Rostand, dirigida por Oriol Broggi, con traducción de Xavier Bru de Sala y protagonizada por Pere Arquillué.
Después de pasar con enorme éxito por Barcelona, donde se estrenó hace más de un año, esta producción "artesanal" recala ahora en Madrid para dar cuenta de la brillantez y los complejos del famoso personaje creado por el autor francés en pleno siglo XIX, a contracorriente de los modos dramáticos de la época.
Así lo ha explicado Broggi este jueves recordando que 'Cyrano de Bergerac' resultaba "un poco extraño" porque mantenía el verso cuando ya no se escribía así y narraba una historia de espadachines más propia del siglo XVII. "Precisamente Rostand estaba jugando con la forma para exponer una historia de amor, muerte, vida y pasiones", ha resaltado el director de escena.
Respecto al personaje central, Oriol Broggi ha destacado esa brillantez que hace de él alguien "que todos querríamos ser", aunque el problema está en su nariz. "Todos sus complejos vitales se concentran en ella", ha declarado.
UN CONCEPTO ARTESANAL
Para el actor Pere Arquillué el gran secreto de Cyrano, "un hombre brillante y complejo", es "la paradoja que tiene entre lo naïf y la profundidad". "Hemos trabajado desde un punto de vista artesanal intentando conservar esos dos ejes en la puesta en escena", ha añadido.
Precisamente, las señas de identidad de la compañía pasan por la "simplificación de las escenas y los códigos" para acercarse al público a través de esa "relación artesanal con el teatro", ha explicado Broggi. La sensación de "troupe" que tiene la compañía se presenta "con una gran sonrisa a la hora de hacer oficio, de hacer cultura, alta cultura", ha señalado.
Esa simplicidad se puede apreciar en la escenografía de este montaje (a base de madera, arena y cortinas) pero también en el vestuario y hasta en los propios gestos de los actores que siguen esta filosofía con el fin de "arrastrar a los espectadores", agrega.
Por su parte, el traductor Xavier Bru se Sala ha confesado estar "enamorado" de esta obra desde que la abordase hace más de 25 años para la famosa producción de Josep María Flotats. "Es una obra universal, muy representada y querida por el público y, desde luego, no es una obra menor", asegura. "Como decía un profesor francés, la nariz representa el espejo del alma", indica.
Bru de Sala considera que Cyrano es "uno de los personajes más generosos de la literatura contemporánea que resulta muy difícil de captar". Las dos escenas de amor centrales constituyen, en su opinión, "un juego teatral que es el máximo". "Parece una obra liviana pero tiene una profundidad simbólica extraordinaria", apostilla.
UNA COQUETA REFINADA Y MÁS ALLÁ...
El personaje de Roxana, que interpreta la actriz Marta Betriu, ofrece en esta versión una vuelta de tuerca respecto al clásico. Es verdad que comienza como una coqueta refinada pero además, en esta ocasión, es una "Roxana más terrenal, menos tópica y antigua y llevada a ese punto reivindicativo del papel de la mujer enamorada", explica.
Por su parte, el joven enamorado Cristián (que encarna Bernat Quintana) presenta el "trauma de no saber expresar lo que siente", dice el actor resaltando el "triángulo complejo e interesante" que forma junto a Cyrano y Roxana, sin olvidar la luna, el cuarto personaje de la función.
Pere Arquillué opina que el papel de Cyrano "exige la implicación del actor". "Ese es el reto. Tienes que buscar dentro de ti el clown y, a la vez, el hombre brillante, buscar tu alma cyrana", dice ensalzando un personaje que resulta ser "muy franco y directo".
La compañía estará en Madrid hasta el 6 de enero con este montaje familiar y luego continuará una gira por toda Cataluña.