Elene Lizarralde rinde homenaje "a la plenitud de mujeres mayores de 50" en su debut con 'El silencio de Clara Lyndon'

Elene Lizarralde rinde homenaje "a la plenitud de mujeres mayores de 50" en su d
PENGUIN RANDOM HOUSE
Publicado 20/02/2019 19:14:47CET

   MADRID, 20 Feb. (EUROPA PRESS) -

   La periodista Elene Lizarralde ha presentado este miércoles 20 de febrero en Madrid, su ópera prima 'El silencio de Clara Lyndon', de Penguin Random House, "una novela que rinde homenaje a la plenitud de las mujeres mayores de 50 muy pocas veces protagonistas de novelas o películas" y que tiene como centro la historia de las 'raquetistas' o 'señoritas pelotaris' que tuvieron su auge durante la posguerra, según ha señalado la propia autora.

   Lizarralde, que retoma esta novela tras pasar por varios bocetos que vieron la luz por primera vez en 2015, comenta que el disparador para escribir sobre estas mujeres fue la curiosidad. "Mi madre fue quien me contó de las raquetistas, yo no tenía ni idea de quienes eran y me conmovió su espíritu de lucha en una época de oscuridad", ha explicado sobre la novela, disponible desde esta semana en las librerías.

   'El silencio de Clara Lyndon' es una novela de amor cuya protagonista pronto destapa su verdadera identidad: Miren Arrúe, una joven vasca a quien ficharon en plena posguerra para jugar como raquetista profesional en los frontones que bullían de actividad, apuestas y negocio en España.

   "En realidad trata de las mujeres de un deporte que movió mucho dinero en el mundo. Miren es todas las raquetistas y hay muchas historias reales en ella", ha agregado la editora de Ediciones B (Penguin Random House), Lucía Luengo.

   A partir de Miren, se cuentan las vidas de Carmen 'Carmenchu' Sánchez (Madrid); Josefina 'Bene II' González (Mérida); Rosa 'Rosita' Arregui (Mallavia); María Luisa Senar (Pasajes); María Elena Hernández (Veracruz, México); entre otras, con quienes la autora tuvo la oportunidad de conversar. Todas ellas, "mujeres excepcionales, de origen humilde, que habían vivido la postguerra y encontraron en el frontón una salvación", ha subrayado Lizarralde, para quien la novela supone una reivindicación al feminismo.

   "Si por feminismo se entiende a un grupo de personas independientes, luchadoras, valientes, que intentan tener su sitio en la vida al margen del que les quieran dar, sí es un libro feminista, porque ninguno de los obstáculos de la época les impidió llegar a donde llegaron", ha explicado la autora, también ex directora de distintos programas en Antena 3 TV, Megatrix y de la televisión pública vasca, ETB.

LA MUJER EN EL DEPORTE

   Las raquetistas jugaron profesionalmente en los frontones vascos entre los años 1917 y 1980, gracias a la iniciativa del empresario donostiarra Ildefonso Anabitarte que seleccionaba a las chicas para participar en un espectáculo de las 'artistas de la raqueta' que reunían a miles de personas que apostaban.

   "No eran consideradas deportistas, y para llegar a jugar muchas veces falsificaban licencias y dejaban sus tierras y familias, con el fin de conseguir un contrato que las sacara de la pobreza", explica Lizarralde, para quien era importante "resaltar el papel de estas mujeres en la transformación del deporte".

   La autora afirma que las mujeres "a pesar de sus ideologías, porque muchas eran franquistas, nacionalistas o anarquistas, eran parte de un show que se daba en condiciones difíciles, con faldas que les llegaban hasta los tobillos porque no se les podía ver la piel, y pelotas de cuero muy duras por cuyos golpes incluso hubo muchas muertes. Pero a pesar de esto, salieron adelante y convirtieron la actividad en una disciplina".

   Durante la Guerra Civil, muchos de los frontones se convirtieron en cárceles y luego en talleres de reparación de coches, como el Beti Jai de Madrid, un frontón del siglo XIX, que en su época albergaba a cerca de 4.000 espectadores. Sin embargo, pronto hubo un auge de las pelotaris que podían llegar a ganar hasta 15.000 pesetas en un mes y eran vistas por figuras importantes, como el rey emérito Juan Carlos I de España, cuando aun era príncipe. La madre del torero Luis Miguel Dominguín y la hermana de Lola Flores, Carmen, llegaron a jugar, según ha explicado Luego.

   En esta línea, el libro ensalza un mensaje "sobre el dolor, la enfermedad, la autoexigencia y la muerte, a través de un lenguaje sencillo como el de las mismas raquetistas", ha dicho la periodista, que buscará llevar la historia a la gran pantalla próximamente, aunque no ha querido adelantar detalles.

UNA HISTORIA DE IDENTIDAD

   En la novela, Lizarralde también ha dejado estelas de su vida. "Yo soy del 61, una época en la que tuvimos que luchar por muchas libertades, de modo que la obra rescata añoranzas y sentimientos universales", ha expresado.

   En este sentido, la autora ha señalado que la censura a la mujer aún persiste en distintos niveles. "Al vivir en Madrid he empezado a tomar conciencia de tantas bocas calladas, amigas que en su adolescencia debían callarse o quedarse tranquilas para no sufrir algún maltrato", ha explicado.

   Momentos con amigos o familiares, la enfermedad pulmonar que sufrió su esposo y por el que durante meses no pudo salir de casa, o la enfermedad de Fothergill que sufre su hijo, también aparecen en el libro como huella de su historia personal.

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