BARCELONA, 4 Nov. (EUROPA PRESS) -
La escritora y directora de la editorial Lumen durante 40 años, Esther Tusquets, se arrepintió hoy de que publicasen "censurado" por los Maragall su libro sobre esta familia. "Creo que tendríamos que haber dicho que no", dijo, y recordó que se enfadaron con ella y Mercedes Vilanova porque en su libro hablaban de los problemas psiquiátricos de los hermanos del ex presidente Pasqual Maragall.
En una entrevista con Europa Press, dijo: "Hay gente que lo esconde. No sé si viene de la Edad Media eso de creer que la enfermedad es un castigo divino", afirmó Tusquets, que a sus 73 años no esconde que tiene Parkinson y que no le gustaría llegar a ser centenaria como Francisco Ayala, porque "la vida es muy larga" y morir "ya no es un trauma": "De pequeña sí lo era, pero a veces nos preocupamos por cosas que después no son nada", dijo.
Tusquets se conformaría con llegar a los 85 años para disfrutar un poco más de sus dos nietos: el pequeño, de dos años, le llama "la mala" porque no le consiente hacer todo lo que quiere, aseguró la escritora, y con el mayor, de nueve, tiene una relación muy intensa, aseguró.
En la segunda y última parte de sus memorias, 'Confesiones de una vieja dama indigna' (Bruguera), que publica hoy, Tusquets asegura que el "culebrón" con los Maragall se creó por la "inconsciencia" de las dos autoras, que escribían desde el afecto y sin pensar siquiera que pudiese ser "tan ofensivo", porque respetaron los 'off the record' y nunca se planteó como un libro en contra de ellos. "De repente me vi convertida en una periodista de escándalo, y eso no va conmigo", dijo.
"La culpa fue de (Pasqual) Maragall por hacer dos libros similares a la vez", dijo la escritora acerca del otro problema, el editorial. El ex presidente publicó sus memorias con RBA de repente --"Pasqual no estaba por la labor y el libro no avanzaba", les llegó a decir su esposa, Diana Garrigosa, por lo que creyeron que era un proyecto a largo plazo--, y ellas tuvieron que apresurarse a sacar el suyo, con Ediciones B, y "censurado" por los Maragall.
Las autoras tuvieron que claudicar con el recorte porque carecían de una autorización escrita de que el material que les habían prestado fuera para que lo incluyeran en el libro, aunque los Maragall no podían querellarse sobre el material grabado.
LOS MISTERIOS DE LOS 'BEST SELLERS'
Aunque cuando vendió su editorial a la multinacional Bertelsman se dio cuenta de que era "un caos" como muchas otras españolas, Tusquets "lo volvería a hacer" porque su gran objetivo era evitar ser una mujer empresaria y, pese a todo, como en la alemana "no sabían nada de libros, no se metían" en lo que ella editaba con su sello.
Sus golpes de suerte fueron 'Mafalda' y 'El nombre de la Rosa', de Umberto Eco, pero reconoció que nunca sospechó que pudiesen ser 'best sellers', y comparó el sector a una cuadra de caballos, en la que hay muchos, se apuesta por uno y, si funciona, compensa al resto.
"Es misterioso" por qué unos libros son grandes ventas y otros caen en desgracia, pero Tusquets tiene claro que no se puede crear un 'best seller' dedicándole mucho dinero y que no todo el mundo tiene la capacidad para escribir uno.
Confesó que está "muy poco al corriente" de las nuevas editoriales, pero dijo que las hay jóvenes con el mismo espíritu que tenían hace 40 años Anagrama, Tusquets y Lumen, que llegarán a hacerse grandes si tienen "un golpe de suerte, porque es un negocio muy difícil" en el que además irrumpirá en breve el libro electrónico, del que "en principio" no está en contra.
Finiquitadas sus memorias, la autora publicará en otoño del año que viene 'Pequeños delitos abominables', donde recoge ejemplos de cosas que le "fastidian del trato con la gente", como "la típica tía, porque siempre es una tía, que en las reuniones o en la oficina siempre tiene frío, hasta en agosto" o las parejas "que se llaman 'papá' y 'mamá' sin que los hijos estén delante. Es reduccionista".
"Después haré una novela en serio", dijo sonriente, y sin desvelar aún, porque no lo tiene decidido, si tratará de la "edad y la muerte", temas que más la ocupan ahora, según dijo, o algo que no tenga nada que ver con su vida.