Publicado 09/04/2015 18:58CET

Samanta Schweblin, Premio Ribera de Novela: "Soy cuentista y la visibilidad que tengo me la he ganado así"

Samanta Schweblin
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MADRID, 9 Abr. (EUROPA PRESS) -

Samanta Schweblin ha recibido este jueves el Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero por la obra 'Siete casas vacías', una obra en la que la escritora bonaerense contempla la "locura" de unos personajes con comportamientos "insólitos" que "da pistas de lo insensato que puede ser el mundo", según ha indicado en declaraciones a Europa Press.

"Soy cuentista y la visibilidad que tengo me la he ganado así", ha manifestado la escritora, residente en Berlín, donde imparte talleres literarios en español, "algo insólito", según enfatiza. Esta semana ha viajado a Madrid para recibir este premio, un galardón que le hace sentirse "muy feliz" porque supone una difusión más grande del libro, lo que le ayuda a encontrar más lectores.

Además, supone una dotación económica que de alguna manera "salda una bronca personal" que la autora mantiene y que, según reconoce, afecta a todo aquel que se dedique al arte. "Hay que trabajar para vivir pero también para comprar tiempo libre para poder trabajar en lo que uno debería de estar trabajando", ha señalado.

Sus siete historias ponen el foco en personajes y comportamientos "insólitos", con una "locura sana", según precisa, que funciona como una "válvula de escape" para una "olla a presión", que lleva a tomar decisiones que nunca han sido pensadas o imaginadas, y abre así "puertas inesperadas".

Asimismo, Schweblin también mira con una lupa especial a la relación entre los padres y los hijos, puesto que, tal y como ha indicado, "criar, educar y ayudar a crecer implica también irremediablemente deformar, transmitir miedo, perjuicios y limitar al otro". "Es como una tragedia, incluso en la mejor de las posibilidades hay un fracaso", sostiene.

Además, aunque de una manera "solapada", hay algo de "humor contenido", puesto que todo se desarrolla en situaciones insólitas en las que también hay espacio para el absurdo que cruza muchas de estas situaciones.

En cuanto a su estilo literario, la escritora ha señalado que una de las pocas maneras que se le ocurre de definirlo son las lecturas. Por un lado, explica que se enamoró de la literatura leyendo a los latinoamericanos, "por su fuerza y su magia, y la manera peculiar que tienen de abordar el mundo fantástico".

Sin embargo, precisa que aprendió a escribir con la literatura estadounidense: "Son más precisos, más controladores, entregan información a cuentagotas y tienen una efectividad muy cuidada". En este sentido, ha señalado que existe un "cruce" que se puede apreciar en lo que escribe.

Schweblin se considera "cuentista", a pesar de que en un momento dado cruzó la línea y publicó una novela. Incluso en ese caso, se mantuvo "cercana al mundo, el clima y las técnicas del cuento". "Cuando uno decide dedicarse al mundo del cuento las advertencias que le rodean son nefastas. Te dicen que no se lee, que no se vende y que no tiene difusión, pero ninguna de esas profecías se han cumplido.