Santos Juliá afirma que el ensalzamiento de víctimas de ambos bandos "bloquea el diálogo necesario entre memorias"

El historiador recopila en su libro 'Memoria de la Guerra y del franquismo' varios estudios de expertos en torno a este tema

Europa Press Cultura
Actualizado: lunes, 4 diciembre 2006 18:54

MADRID, 4 Dic. (EUROPA PRESS) -

El historiador Santos Juliá aseguró hoy que el ejercicio de ensalzamiento de víctimas de la Guerra Civil por parte de uno y otro bando, evitando el reconocimiento de sus propios crímenes, es producto de "reivindicaciones absolutas" que bloquean el "diálogo entre memorias".

El catedrático, que no se considera la cara visible de los historiadores que están llevando a cabo los trabajos de análisis de la memoria de la Guerra Civil y el franquismo, insistió, en declaraciones a Europa Press, en el carácter "selectivo y subjetivo" de la misma y en la obligación que tienen las diferentes memorias de "convivir" ante la falsa creencia de que exista una "memoria colectiva", afirmó.

Santos Juliá recopila en el libro 'Memoria de la Guerra y del franquismo' (Editorial Taurus) las conferencias protagonistas de un ciclo, celebrado en 2004 por la Fundación Pablo Iglesias, en torno a la memoria de la Guerra Civil. La obra está prologada por Juliá y compila nueve investigaciones de historiadores entre los que destaca la presencia de Manuel Pérez Ledesma, José Carlos Mainer y Vicente Sánchez Biosca. Los textos toman como objeto de estudio la memoria y las representaciones que se hicieron del conflicto a través del cine, la literatura, el exilio y los libros de texto, entre otras.

ENFRENTAMIENTO DE MEMORIAS

Las nuevas generaciones de historiadores están transformando el estudio de la Guerra Civil y la dictadura cambiando el protagonismo de la política en la historiografía por el estudio de las representaciones que se hacen a través del cine, la literatura o los textos escolares, y así lo muestran las investigaciones recogidas en el libro. Juliá explicó que la confusión entre memoria e historia se plasmó este verano en los periódicos con la guerra de esquelas que reproducían "las mismas palabras utilizadas hace 70 años". Este "enfrentamiento del léxico" se produjo por una representación "parcial" de memorias que no incluían el reconocimiento de los propios crímenes.

Juliá, que acaba de coordinar el Congreso Internacional de la Guerra Civil celebrado la semana pasada en Madrid, como viene haciendo en sus artículos y conferencias, en aclarar la "confusión que existe" cuando se habla de memoria histórica. El historiador, explicó que lo que se está llamando Recuperación de la Memoria Histórica responde a la necesidad de reparar y rehabilitar "moral y políticamente a quienes fueron víctimas de la Guerra y del franquismo" cuestión que quiso distinguir del trabajo del historiador que "debe buscar el conocimiento de lo sucedido".

A este respecto, Juliá criticó la actitud, en su opinión, "hipócrita" que está llevando a cabo la Conferencia Episcopal por "acusar a los demás de reabrir heridas y no aceptar su papel activo en la represión". Existen numerosos informes "delatores de ciudadanos remitidos desde la Iglesia a los tribunales que deben ser expuestos como los numerosos asesinatos que tuvieron lugar en la zona leal a la República", afirmó.

FALSA ANMESIA

Juliá explicó también que la "amnesia histórica" sobre la Guerra y el franquismo achacada al periodo comprendido entre la Transición y los primeros años de la década de los 80, es una "falsedad" producto de "grupos interesados" en mantener esa idea. Durante ese periodo, existió una presencia "continua y obsesiva" del tema de la Guerra Civil en los periódicos y revistas españolas. Así como una gran cobertura mediática a la vuelta de los "ilustres exiliados" como Alberti, Madariaga o Sánchez Albornoz, explicó.

El historiador consideró que la falsedad de la amnesia es producto de la "falta de curiosidad". Una curiosidad que se despertó, a finales de los años 60, entre los historiadores de la generación nacida después de la guerra a la que pertenece Juliá y que se materializó durante la Transición dentro de un clima dominado por "el punto de vista moral" del "no puede volver a suceder". Ese ambiente en el que se "hablaba sin confrontación" fue el germen de los estudios históricos españoles sobre la Guerra Civil.

Una circunstancia histórica que actualmente se ha transformado a raíz de una "democracia consolidada" que no incluye la necesidad de "reconciliación" y donde cada uno "reivindica su propia memoria", apuntó Juliá. Dentro de ese contexto los historiadores continúan trabajando por la "pasión de entender" que reivindica este historiador antes de confesar "haber dejado de lado" por un tiempo la Guerra Civil y el franquismo para dedicarse de lleno a la recopilación de las Obras Completas de Manuel Azaña. Un extenso trabajo recogido en siete tomos editados por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, dependiente del ministerio de la Presidencia, que verán la luz el próximo año y que incorpora numerosos textos inéditos que "completarán y enriquecerán la visión" de la obra de Azaña, concluyó.

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