MADRID, 27 Oct. (EUROPA PRESS) -
La escritora Soledad Galán, autora de la novela 'El diablo en el cuerpo' (Editorial Grijalbo), en la que da voz a Isabel II y a sus "secretos más íntimos", ha afirmado en declaraciones a Europa Press que en el libro el lector descubrirá el inicio y el fin de una España "a partir de las intimidades de la reina".
En este sentido, ha indicado que 'El diablo en el cuerpo', que supone su debut en la novela, plasma "el inicio de la sensualidad y el erotismo por parte de Isabel". Según ha explicado, esta iniciación surge con el general Francisco Serrano, pero la relación que mantuvieron ambos como amantes era más bien "una relación de poder". "Serrano quiere el poder en España e Isabel lo quiere a él, y a medida que se desgasta esa relación, asistimos al fin de una España y al inicio de otra, al fin de una Isabel joven y al inicio de otra, que es la Isabel madura, que descubre que de los hombres va a poder esperar poco desde el punto de vista amoroso, así que los va a utilizar", ha detallado.
A pesar de ser una novela, la autora ha confesado que estuvo documentándose durante dos años y medio, una "labor de investigación" que define como "ardua". Para hablar de las intimidades de la monarca en su novela, la escritora tuvo acceso a "textos de todo tipo" como cartas entre políticos y personajes relevantes de la época donde aparece ella mencionada, o correspondencia de la propia reina a alguien.
Sobre como decidió escribir este libro, Galán ha comentado que en principio concibió 'El diablo en el cuerpo' simplemente como una novela contada con la voz de Isabel II "desde las tripas" y con "rigurosidad histórica", pero que en ningún momento la concibió "como novela histórica" o "novela erótica", aunque reconozca la "altísima cantidad y carga de componente erótico" que hay en ella.
CÓMO ERA ISABEL II
Tras su proceso de investigación, Galán ha declarado que ha descubierto una Isabel diferente de la que normalmente se cree que es. "El concepto que tenemos de ella es el de las fotografías y a ella le sentó muy mal la fotografía", ha bromeado. De hecho, tal y como ha añadido Galán, la imagen que se tiene de ella es la de una Isabel "exiliada, abandonada, en la última parte de sus excesos" y eso "no deja de ser todo una capa muy superficial bajo la que nadie ha empezado a investigar".
Siguiendo sobre cómo era Isabel II, la autora explica que la reina fue "pretendidamente inculta", ya que "todo el mundo se empeñó en que no se cultivara, porque si una mujer no se cultivaba era una mujer que podía ser manejada", pues aunque ella fuera reina no gobernaba. También era una persona "contradictoria" y "caprichosa" que en su vejez "continuó siendo una niña", añade Galán.
En cambio, la autora también tiene buenas palabras para este personaje histórico, pues para ella Isabel II fue "espléndida y atractivísima" y tenía una "fuerza poderosa". Galán ha apuntado que aunque a los 16 años Isabel II no conoció el placer, ya a esa edad tenía "en su mirada la mirada del placer" porque "era una reina echada pa'alante".
"El libro fabula sobre la reina y la acepta tal y como es y respeta que fuera una mujer que luchara en el siglo XIX contra el cliché femenino del ángel del hogar --ha defendido Galán--. Se revela contra la mujer intocable que no puede sentir placer". Por este motivo, Isabel II fue "una mujer adelantada a su tiempo", ya que, según expone la autora del libro, se sirvió de la intimidad de las relaciones amorosas para utilizar a los hombres y al mundo que le rodeaba.
Preguntada sobre qué es lo que más le ha llamado la atención de Isabel II, Galán responde que ha sido su fuerza y "el humor que ella destila" en sus cartas, así como otros documentos en los que hace gala de su "retranca, su humor descarnado y desopilante, con ese casticismo suyo".