MADRID, 18 Dic. (EUROPA PRESS) -
Todo comenzó en el momento en el que el pequeño José María Sanz, nombre tras el que se esconde Loquillo, fue fotografiado con una guitarra cuando apenas contaba con cuatro o cinco años. Esa imagen muestra el germen de su historia musical y es una de las fotografías inéditas que aparecen en el libro 'Loquillo. Rock & roll star' (MR), un repaso a sus 30 años de carrera.
Según ha manifestado el artista este martes en declaraciones a Europa Press, lejos de obedecer a motivos nostálgicos, esta publicación nace con un motivo más sincero: "Dar envidia". "En este país es muy difícil hacer la música que uno quiere. Soy de los pocos que lo ha conseguido", afirma.
Para Loquillo, el rock siempre ha sido "una escuela de la vida". En sus comienzos, la música significaba "vivir de una forma diferente, con una línea que separaba el bien del mal". "Para muchos fue nuestra tabla de salvación, de otra forma habríamos sido delincuentes", admite.
Ante todo, se considera miembro de "la generación del punk", la "madre de todo", con la que los jóvenes optaron por "la inmediatez" y se atrevieron a "tirar murallas". "Apostamos por el hedonismo como forma de protesta", incide.
En este sentido, el músico se pregunta dónde están ahora los jóvenes, ya que considera que son las personas de 20 años quienes deberían encabezar las revueltas y, sin embargo, los "indies", quienes ponen voz a la música alternativa hoy en día, "son viejos".
"El rock and roll tiene que dar miedo. A los 22 o 23 años tienes que dar miedo, ya sea por tus pintas o por tus ideas", opina Loquillo, para quien "muchos grupos indies acabarán haciendo duros a los Hombres G".
"La rendición no es una opción", lema tras el que ha sustentado gran parte de su carrera artística, es real y se materializa en el espíritu rebelde e inconformista que aún demuestra. Por ello, y a pesar de haber superado los 50 --este viernes cumple 52 años--, mantiene la perplejidad y la desilusión.
"Nadie grita, nadie alza la voz, ya no se hace cine político y esto parece la España de los años 70, cuando lo que está ocurriendo debería indignar", apunta el cantante.
LA DERECHA GOLPEA Y LA IZQUIERDA CONTROLA
La generación a la que pertenece Loquillo creció en un contexto marcado por una crisis económica y de valores. Sin embargo, señala, el colapso que sufre el país en estos momentos ha sido generado especialmente por una falta de valores que ha "vaciado las arcas".
"Cuando gobierna la derecha la cultura recibe las ostias, cuando gobierna la izquierda la controla", afirma sin dudar el artista, para quien la independencia ha sido siempre una postura vital. "Me dan miedo los colectivos. He dado la cara muchas veces y no me ha salido a cuenta", confiesa.
Sin embargo, al igual que sus compañeros de profesión, coincide en lo irresponsable que supone equiparar cultura y entretenimiento y advierte de que "con un 21 por ciento de IVA es muy difícil sacar las cosas adelante".
A pesar de ello, tiene claro que "cuando te has acostumbrado a trabajar por ti mismo" los proyectos terminan saliendo y lanza una última advertencia: "Los que van a quedarse a dos velas son los que se han acostumbrado a vivir de papá Estado".