Norah Jones en Madrid: Toda la delicadeza que cabe en una noche de verano

Norah Jones performs during the second annual Love Rocks NYC! concert at the Bea
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Actualizado 30/07/2018 16:37:42 CET

MADRID, 30 Jul. (EUROPA PRESS - David Gallardo) -

Cantan los grillos en el Jardín Botánico de la Universidad Complutense de Madrid cuando pasadas las diez de la noche del domingo aparece Norah Jones sobre el escenario, se sienta ante su piano y se hace el silencio.

En ese ambiente reverencial, la estadounidense puso colofón a la edición de este año de las Noches del Botánico derrochando exquisitez y delicadeza en una velada de jazz mayúsculo para la que se habían agotado las 2.100 entradas a los pocos días de ponerse a la venta.

En formato cuarteto, Norah Jones se presenta ante el público respaldada por Brian Blade (batería), Chris Thomas (contrabajo) y Pete Remm (órgano), con quienes arranca desarrollando los compases de su reciente single My heart is full, lanzado este año junto a It was you, que también sonó en el Botánico, como un par de perlas sueltas tras dos años sin disco completo.

El sonido acompaña y el silencio solo lo rompen los aplausos entre canciones mientras se suceden Nightingale, Street strangers o la muy bien recibida It's gonna be. Todo muy jazz, pues no hay esta noche apenas atisbo del pop, del soul o del country folk con el que Norah Jones ha coqueteado a lo largo de su trayectoria.

Parca en palabras, apenas suelta algún "I love you" que recibe como respuesta vítores y más aplausos. Prefiere ella que sean sus canciones las que hablen por sí solas y que sea su magnética y dulce voz la que atrape y dirija los designios del recital, tampoco demasiado generoso en cuanto a minutaje, pues se queda en menos de hora y media.

Pero no se puede medir a Norah Jones cuantitativamente, aunque la cosa quede en catorce canciones y siempre parezca que sea mejor si la lista del repertorio es más larga. Pero la finura que desprende desde el escenario es más una cuestión cualitativa que nada tiene que ver con el minutaje.

A estas alturas el público, que alza sus teléfonos móviles casi temeroso de entorpecer el momento, se contonea levemente con ligeros síntomas de hipnosis al ritmo de Day breaks, Begin again, Cold cold heart, Black o Sunrise, siendo además esta última susurrada en un fugaz conato de karaoke colectivo.

En una perfecta noche de verano, en el oasis musical que es Noches del Botánico para escapar del ajetreo de la urbe, el reciente single It was you da paso a Flipside, Don't go to strangers y el cierre con Carry on. Y entre la ovación se escucha de nuevo a los grillos a lo lejos, pero vuelve a callarse porque hay tiempo para dos más.

Got to see you again es la penúltima antes del final con Don't know why, el tema que abrió las puertas del éxito a Norah Jones allá por 2002 en su álbum de debut, el aclamado Come away with me. Un tema que al ser reconocido por el respetable es recibido con pequeños aullidos de emoción, idóneos como colofón.

Reverencial y ordenado, el público aplaude y abandona el recinto del Real Jardín Botánico Alfonso XIII de Madrid en paz consigo mismo tras haber disfrutado de una de las voces atemporales más importantes de la actualidad. Como llegada de otra época, pero en el aquí y el ahora.

Y hasta los grillos guardan ahora silencio y en la Facultad de Ciencias Biológicas y Geológicas que está detrás del escenario se apaga la única luz que estuvo encendida todo el tiempo. Alguien cierra la puerta de ese despacho y el domingo ha terminado, con la voz de Norah Jones ya como un dulce recuerdo del pasado. El de aquella delicada noche de verano.