LONDRES 11 Mar. (EUROPA PRESS) -
EMI acaba de recibir un bofetón legal por parte de uno de sus grupos más populares. Pink Floyd ha logrado, por los tribunales, que la discográfica deje de 'dividir' sus álbumes para vender sus canciones por separado en plataformas digitales.
La banda británica registró el pasado martes su demanda contra EMI en el Tribunal Superior de Londres. Su abogado, Robert Howe, informó de que una cláusula contractual firmada por el grupo y la discográfica "prohíbe expresamente" toda "separación" o venta de las canciones en otra forma que no sea la original, ya sea física o digitalmente.
Además dijo que la posición de EMI es que tal prohibición "sólo se aplica al producto físico y no se aplica online", pero eso "no tiene sentido comercial" y se contradecían en las condiciones utilizadas en el acuerdo con la discográfica. Pink Floyd también ponía en duda en su demanda la forma de cálculo de la discográfica de sus derechos de autor.
Este jueves, un juez ha admitido los argumentos de la banda para evitar que sus canciones se vendan por separado, subrayando que la cláusula acordada por ambas partes recogía expresamente la prohibición de vender los discos de Pink Floyd de otra forma que no fuese de manera completa sin un consentimiento escrito.
Así, el juez considera que el propósito de dicha cláusula es "preservar la integridad artística de los discos". Todo un revés para la compañía que había alegado que el contrato se refería únicamente a las copias físicas del catálogo de Pink Floyd y no a las digitales que, según la banda, EMI ha estado vendiendo en forma de singles o tonos de móvil.
Lo que sí ha conseguido EMI es evitar que se filtre a la prensa lo que abona en concepto de derechos de autor a Pink Floyd, apoyándose en la "confidencialidad comercial". Por ello, el resultado de esta parte de la demanda de la banda se desconoce, según ha informado la Asociación de la Prensa.