MADRID, 31 Mar. (EUROPA PRESS) -
La ministra de Cultura, Carmen Calvo, visitó hoy junto a los miembros del Patronato del Museo del Prado las obras de ampliación de la pinacoteca nacional en el área del Claustro de los Jerónimos, concluidas tras cinco años y tres meses de obras y en las que se han invertido 152 millones de euros.
La titular de Cultura celebró hoy "emocionada" la principal ampliación del Prado en sus 200 años de historia, dirigida por el arquitecto Rafael Moneo y que aumenta su superficie en 22.000 metros cuadrados. "Es la ampliación más importante que ha sacado adelante la democracia española", señaló.
Calvo destacó la "modernización" y la "armonía" realizadas por Moneo que ha sabido "trasladar al siglo XXI las necesidades del servicio interno del Museo y la atención al visitante".
El nuevo Prado cuenta con 1.386 metros cuadrados para exposiciones temporales repartidos en cuatro salas; un claustro integrado y recuperado por los responsables del Museo en el que se exhibirán un conjunto de esculturas de los Leoni; un auditorio con capacidad para 400 personas; un gran vestíbulo de acogida y centro de atención de visitantes; espacios para restauración y estudios técnico; tienda y librería y cafetería-restaurante. Esta ampliación se completará con la reforma del Casón del Buen Retiro, centro intelectual del Museo del Prado, el cual albergará la Biblioteca, escuela, salas para investigación, etc.
La ministra de Cultura anunció que los espacios comunes de esta ampliación podrán ser visitados por los ciudadanos en unas jornadas de puertas abiertas que se desarrollarán del 28 de abril al 1 de julio. Unos meses después, probablemente en los últimos días de octubre, según señaló la ministra, la ampliación será inagurada oficialmente por los Reyes y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero en el marco de una gran exposición de pintura del siglo XIX español.
UNA GRAN SIMBIOSIS
Durante la visita por las nuevas instalaciones, Rafael Moneo explicó que su intención ha sido "conservar hasta donde fuera posible el carácter de lo que fue el antiguo Museo". Así, su proyecto ha concentrado todos los espacios dedicados a instalaciones complementarias e imprescindibles, como la tienda, cafetería, auditorio, consignas, etc. en el gran vestíbulo que separa y une a la colección permanente. "El público podrá encontrar todos estos servicios reunidos en un mismo espacio". "Hay una simbiosis entre arquitectura y colección permanente que no se da en otros museos del mundo", resaltó.
Por su parte, la ministra de Cultura recordó que en estos cinco años de obras se han tomado decisiones "especialmente complejas" sin "ahorrar esfuerzos econónomicos" y resaltó el aumento presupuestario que se otorgó al Prado hace dos años para la conclusión de las obras, y que en su proyecto inicial contaba con 42 millones de euros.
"La obra no es cara ni barata; es el dinero que se necesitaba para hacer una ampliación perfecta y acertada", alegó la ministra de Cultura, durante la rueda de prensa celebrada en el nuevo auditorio del Museo del Prado, flanqueada por el presidente del Patronato, Rodrigo Uría y el arquitecto Rafael Moneo.
ARMONÍA Y ELEGANCIA
La fórmula de ampliación ingeniada por Rafael Moneo pretende respetar el antiguo edificio, su entorno y sus arquitecturas colindantes (la Iglesia de los Jerónimos y la Academia Española), y unir el Museo con un nuevo edificio que culmina en el Claustro restaurado de los Jerónimos. El enlace entre los edificios antiguo y nuevo queda oculto por una plataforma ajardinada de bojs.
"Moneo ha logrado armonía, elegancia, y austeridad en los dos edificios", argumentó la titular de Cultura, quien también destacó las "complejidades arquitectónicas" que ha tenido que sortear Moneo y en un plazo "lo más corto posible".
El nuevo volumen de ladrillo y granito edificado en torno al antiguo Claustro de los Jerónimos, y su fachada se abre al nuevo espacio urbano a través de unas monumentales puertas de bronce encargadas por el arquitecto a la escultora Cristina Iglesias. En su interior se sitúan tres plantas de acceso público unidas por una doble escalera mecánica y otras cinco entreplantas para servicios internos del museo.
FALSOS SANBENITOS
Por su parte, el presidente del Patronato del Museo del Prado, Rodrigo Uría, se encargó de desmentir "falsos sanbenitos" adjudicados al Prado. Entre ellos, la carestía del proyecto, según demostró al dividir los 152 millones que ha costado la obra entre los metros ganados (22.000). "Sale el metro cuadrado de ampliación a unos 6.000 euros y que pregunten a los vecinos del barrio quien vendería su casa a ese precio".
En esta misma línea, negó que la reforma ideada por Moneo fuera "rupturista" o "ultramoderna" y que se haya destrozado la arquería del Claustro. "Hemos desmontado y montado el claustro piedra a piedra y ahí lo tienen coronando el edificio nuevo", alegó Uría.
Elogió la nueva situación del edificio de Villanueva "que ahora podrá respirar porque estaba congestionado". Este edificio por donde actualmente acceden los visitantes se quedará exclusivamente para mostrar la colección permanente del Museo.
DESCOLGAR LOS CUADROS
"Un museo serio no puede descolgar sus cuadros constantemente para mostrar exposiciones temporales", añadió Uría, quien destacó que a partir de octubre el visitante podrá "pasear por el Prado" y disfrutar de más de 1.300 metros para exposiciones temporales, del magnífico claustro y de servicios como cafetería y restaurante.
En su intervención ante más de medio centenar de periodistas y gráficos de medios nacionales y internacionales, Uría destacó que la esta ampliación es un "emblema muy importante para España" porque enseña a los españoles "el valor del consenso político" al que se llegó por un pacto parlamentario de todos los grupos en 1995 para llevar a buen puerto las obras de ampliación la pinacoteca nacional. "Desde que se empezó la obra, han pasado cinco ministros y han apoyado la ampliación, todos sin excepción".
Asimismo, resaltó la colaboración y el esfuerzo del actual ministerio de Cultura que ha sufrido "estocaimente" la obra, "ejemplar", dijo "porque no se ha producido ningún accidente".
En esta misma línea, alabó la actitud de Moneo que sufrió una "situación difícil" cuando el patronato estaba "dividido" y llovían las críticas a su proyecto. "Algunas críticas procedían de envidias cooporativísticas", matizó Uría, quien añadió que Moneo supo aceptar "carros y carretas" en pro del Museo y del consenso.
MÁS DE DIEZ AÑOS DE HISTORIA
Los responsables del Museo del Prado, su Real Patronato y el Ministerio de Cultura que lo tutela, decidieron en 1994 poner en marcha el necesario programa de ampliación que le permitiera al Museo responder a la demanda creciente de visitantes. Después de la convocatoria de dos concursos el proyecto de Moneo fue elegido para la ampliación del Prado en 1998. Su ejecución empezó en febrero de 2002.
La ampliación rehabilita el uso de la entrada principal del edifico Villanueva, la llamada puerta de Velázquez, al conectar este acceso de forma directa con la ampliación a través de la gran sala basilical, convertida en hall de distribución para la visita a la colección.
Junto a esta, dos nuevas entradas dan acceso a un amplio vestíbulo que conecta los dos edificios y donde se sitúan los principales servicios de atención al visitante, así como las nuevas tienda y cafetería. Con esta ganancia, el Prado podrá incrementar su programación cultural en paralelo con su actividad expositiva.