'Barcelona, mapa de sombras' inaugura la Sala Francisco Nieva del Nuevo Teatro Valle-Inclán

Europa Press Cultura
Actualizado: martes, 28 febrero 2006 18:45

MADRID, 28 Feb. (EUROPA PRESS) -

La obra "íntima e inteligente" de Lluïsa Cunillé, 'Barcelona, mapa de sombras' inaugurará el próximo jueves la Sala Francisco Nieva del nuevo Teatro Valle-Inclán, dependiente del Centro Dramático Nacional (CDN) que dirige Gerardo Vera.

Dirigida por la joven madrileña Laila Ripoll, el texto (escrito inicialmente en catalán y traducido por la propia autora) congrega a seis personajes en un modesto piso del Ensanche barcelonés: un matrimonio anciano, un hermano de ella y tres realquilados (una mujer rubia, un joven vigilante de seguridad y una muchacha sudamericana embarazada). El anciano les reúne a todos para pedirles que se marchen, ya que va a morir y quiere estar solo en el tramo final de su vida. Todos estos personajes, se convierten en arquetipos contemporáneos de la soledad urbana.

Para dar forma y vida a esta historia, Ripoll ha contado con un elenco "de babear" (según confesó hoy) que aúna veteranía y juventud: Walter Vidarte, María José Alfonso, Montserrat Carulla, Nicolás Dueñas, Roberto Enríquez y Marina Szerezevsky.

La directora de escena calificó el texto de Cunillé de "enorme, hermosísimo, lleno de secretos que hemos ido descubriendo hasta el último minuto". Asimismo, Laila Ripoll aludió al espacio "cerrado y pequeño" de este nueva Sala en la que el espectador está prácticamente "dentro de esa casa en la que conviven historias grandes y menudas", señaló.

INFIDELIDADES Y TRAICIONES

Para Walter Vidarte (que interpreta el papel del anciano) esta obra ha sido "un texto difícil de descubrir para los actores". "Es una función que habla de infidelidades, traiciones, de la vida misma pero contado de manera distinta. No es localista ni reivindicativa.

Esto es lo importante de esta autora profundamente humana, tierna y dulce que sé que escribirá algún día 'la' gran obra", afirmó.

Por su parte, la actriz Montserrat Carulla (en el papel de la anciana) reconoció que "éste no es un teatro fácil" y explicó que aborda "sentimientos, sensaciones y pasiones" y, sobre todo, "la soledad del ser humano". Asimismo, indicó que es "una crítica feroz a la burguesía catalana". La artista señaló que los actores son aquí "el conducto para que el público participe de esos sentimientos" y agregó que la función es como ver un cuadro de Kandinsky "con el que disfrutas pero que no explicas, cada cual lo hace a su manera".

María José Alfonso (mujer rubia) elogió el trabajo de la directora de escena que ha permitido a los actores "descubrir las claves e interrelaciones de todas estas vidas aisladas y paralelas a la vez".

Asimismo, los jóvenes Marina Szerezevsky y Roberto Enríquez (extranjera y joven, respectivamente) aludieron a la "cercanía e inteligencia" de este texto cuya autora plasma en un drama urbano toda la frustración de los seres humanos, gente a la deriva que necesita amor y compañía".

Nicolás Dueñas (médico) coincidió en señalar que es una función "que te come el coco" y se refirió a la Sala Francisco Nieva a la que calificó de "espacio alternativo en el mejor de los sentidos". A este respecto Gerardo Vera prefirió definir el trabajo de Cunillé como "autor con aforo en espacio reducido o teatro de degustación".

AUTORA TÍMIDA

Lluïsa Cunillé (Badalona, 1961) ha estrenado la mayor parte de sus obras sólo en Cataluña. El hecho de ser una mujer "difícil, introvertida y reservada", como dijo de ella Montserrat Carulla, o "muy tímida", como la calificó Gerardo Vera puede estar en el fondo de esta circunstancia. "No es un personaje corriente, es lo que diríamos alguien muy raro y no tiene móvil", agregó Carulla.

Por esta misma razón, el equipo artístico del montaje tuvo problemas para contactar con ella. "La verdad es que Cunillé ha escrito lo que ha escrito y ya estamos nosotros para desentrañar las claves", apostilló Laila Ripoll.

La directora de escena señaló también que aunque la función se desarrolla en Barcelona las historias que se entrecruzan son "universales y perfectamente reconocibles". "Aunque la vida es dura y esto se refleja, la obra destila por otra parte mucho amor, esperanza e ilusión", añadió Roberto Enríquez.

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