El artista viajará dos meses al Himalaya con la única compañía de sus acuarelas y un yogui
VENECIA, 4 Jun. (De la enviada especial de EUROPA PRESS, Laura Sangrà) -
El artista mallorquín Miquel Barceló representa a España en la LIII Bienal de Venecia con una treintena de obras de gran formato y recientes, tres cuartas partes de las cuales son inéditas --aunque ninguna realizada para esta exposición--, y con una docena sobre África del francés François Augierás (1925-1971), que algunos visitantes "confunden" con las de Barceló, según explicó él mismo a Europa Press.
El último espacio de la muestra 'Miquel Barceló' está reservado para los pequeños lienzos sobre costumbristas africanos, obra de Augierás y propiedad de Barceló. Para él es como descubrir a un contemporáneo, porque no tuvo mucha repercusión en el mundo del arte, y "nadie" le cuestionó que un francés se expusiese en el pabellón español, aseguró.
En declaraciones a Europa Press, Barceló dijo que las de Augierás ligan con algunas de sus obras, como las más recientes y dedicadas al río Níger --donde las barcas están hechas con sfumato-- y otras de hace "pocos meses" sobre la espuma de las olas del mar.
Otras se fraguaron mientras pintaba la bóveda para la ONU en Ginebra: con los lienzos en el suelo, recogiendo el goteo arbitrario del techo, consiguió el fondo de los nuevos trabajos sobre gorilas solitarios que, en parte, son autorretratos.
"Haces un chiste y se te queda", dijo a Europa Press el artista, que, no obstante, confirmó que esos autorretratos son "media verdad" porque los gorilas se mimetizan con la actitud del artista, que "desde su rincón del taller mira el mundo, intentando organizar el caos. Yo a veces lo consigo; otras, no", confesó.
Aunque sus obras no son primitivas --apuntó--, están hechas con técnicas y materiales antiguos, porque "un pincel es un pincel; ahora y hace cien años".
La muestra, comisariada por Enrique Juncosa, director del Museo Irlandés de Arte Moderno de Dublín (IMMA), incluye un grupo de cerámicas ingentes, la mayoría en rojo y negro "como las de los griegos", y otras con escorias del Vesubio, "verdadera memoria geológica".
El tercer grupo de obras --además de las africanas y las de gorilas-- son pinturas blancas actuales sobre la espuma del mar en abstracto y otras, seleccionadas desde 1999, entre las que destacan unas en blanco y negro, cual marea de petróleo que deja entrever algunos fósiles y moluscos.
En algunas hay reminiscencias del mural de Barceló para la Catedral de Palma: "Fueron a posteriori, como una especie de Cuaresma, porque después de tanto color necesitaba hacer una limpieza en blanco y negro", reconoció.
Así, varios cuadros de gran formato y sobriedad cierran el periodo del trabajo en la Catedral. Los fondos, hechos con papel de periódico, tan usado en el arte del siglo XX, ahora se ve "antiguo", en una época de tanta digitalización.
En una pequeña biblioteca, entre los lienzos marinos y las obras de Augierás, Barceló propone acercarse más a su figura y sus influencias. Se pueden consultar unos 30 libros, como el 'Acrollam' de Biel Mesquida, la 'Obra literaria completa I' de Josep Palau i Fabre, 'Melancolía' de László F.Földényi y 'Toros', del propio Barceló.
Y mientras, de fondo, se oye el sonido sordo de las mazas contra la arcilla roja: es el vídeo de la performance 'Paso Doble' que repite hoy y mañana en Venecia junto al coreógrafo Joseph Nadj.
Entre los próximos planes de Barceló se cuenta una excursión a pie por el Himalaya los próximos dos meses. "Me apetece, después de tanta Bienal". Irá sólo con un yogui y sus acuarelas, por si pinta. Después se instalará un tiempo en Mallorca.
España ha tenido presencia constante en la Bienal desde la primera edición (1895). Barceló (Felanitx 1957) se convirtió en 2004 en el primer artista contemporáneo vivo en exponer en el Museo del Louvre, con sus acuarelas de 'La Divina Comedia'. Es Premio Nacional de Artes Plásticas (1986) y Premio Príncipe de Asturias de las Artes (2003).