MADRID 3 Jun. (EUROPA PRESS) -
El escultor Fernando González Calisavo, 'Gayo', (Madrid, 1938) ha culminado la realización de una nueva obra que, siguiendo la tendencia neoabstracta, trata de plasmar el concepto del "presente y el futuro del automóvil", un instrumento que "forma parte de nuestra forma de vivir" pero al que "nadie ve como concepto artístico".
Coincidiendo con los últimos días del Salón Internacional del Automóvil de Madrid, 'Gayo' presenta esta obra para expresar, a través de una escultura de bronce consistente en un tubo que engloba el concepto de la velocidad y el dinamismo del automóvil, así como la potencia que lo hace moverse, cuál es su concepto del coche moderno, uno de los elementos que caracteriza hoy en día la vida cotidiana.
"Como hago con todas mis obras, con el mínimo de artificios y de la forma más sencilla posible, trato de demostrar a mi estilo qué es un automóvil, qué es en el presente y cómo evolucionará en el futuro", señaló a Europa Press el autor sobre su obra.
Para 'Gayo', los escultores españoles, sobre todo los integrantes de las nuevas generaciones, "deberían fijarse más en el automóvil", ya que "como todo lo que utilizamos de una forma natural y constante, forma parte de nuestra vida, y disfrutamos de este instrumento sin pensar en todo lo que hay detrás para que ese coche sea realizable".
Tras reconocer que "nadie" ve al coche como objeto de inspiración artística en la escultura, 'Gayo' se embarcó "en el reto de hacer arte de un objeto que aparentemente no tiene posibilidades" para alcanzar esta categoría siguiendo la sugerencia de un amigo ya fallecido, y aunque admite que le costó "mucho trabajo", finalmente logró llegar a "una idea feliz".
Por otro lado, en relación con la situación por la que atraviesa actualmente la escultura, 'Gayo' percibe "desorientación" en esta disciplina artística hoy por hoy en España, ya que "el hiperrealismo ha pasado un poco y en el abstracto como tal se ha llegado con una serie de autores al no va mas".
En este sentido, para este veterano escultor no hay más salida que el neoabstracto, que facilita que los objetos puedan tener un aspecto artístico por sí mismos "sin que tengan que identificarse de forma fiel con la realidad". "Es el cauce que nos queda por seguir", concluyó.