SEGOVIA 11 Jul. (EUROPA PRESS) -
Una exposición organizada por la Obra Social y Cultural de Caja Segovia permite desde hoy descubrir el arte de uno de los pintores españoles del siglo XX más desconocidos para el gran público, Horacio Ferrer, representante del fenómeno conocido como "Nuevos Realismos", que primó en toda Europa en el periodo de entreguerras.
Ferrer, autor de 'Madrid 1937 (Aviones negros)', una de las grandes obras del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia y que puede contemplarse desde hoy en Segovia, es además considerado "uno grandes retratistas de los años 30 que hubo en España", según destacó hoy el comisario de la exposición, el profesor de Historia del Arte Contemporáneo de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Javier Pérez Segura, en el acto de presentación de la muestra.
La exposición 'Horario Ferrer y los Nuevos Realismos', que puede visitarse hasta el 31 de agosto en las salas del Torreón de Lozoya, reúne 75 piezas, de las cuales en torno a 50 son óleos y el resto dibujos, grabados y litografías.
OBRAS DE COLECCIONES PARTICULARES
La muestra se nutre de obras donadas por coleccionistas particulares de Madrid, Palma de Mallorca y Zafra, incluido un importante legado cedido por la familia del artista. También han cedido obras de Horario Ferrer instituciones como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo de Bellas Artes de Valencia, la Casa de Córdoba en Madrid, la Fundación Pablo Iglesias o la Diputación Provincial de Córdoba.
Ante un auditorio con casi 200 invitados, entre los que se encontraban varios miembros de la familia Ferrer, el presidente de Caja Segovia, Atilano Soto, destacó que se trataba de una exposición "excepcional" que pretende "rescatar y rendir un reconocimiento a pintor no muy conocido por el gran público pero que fue un excelente creador".
Soto resaltó la "enorme calidad" del artista y , en este sentido, puso como ejemplo que en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía la obra de Ferrer, concretamente su pintura más famosa, "Madrid 1937 (Aviones Negros)" y en el que aparecen retratados varios miembros de su familia, está situada junto al Guernica de Pablo Picasso.
Por su parte, Horacio Ferrer, hijo del artista, agradeció a Caja Segovia y al profesor Pérez Segura "su empeño por sacar la figura de mi padre el ostracismo".
"Mi padre es poco conocido, era un señor pegado a un cuadro y se ha demostrado que el resto de obra también merece ser conocida", señaló el hijo del pintor, en alusión a que hasta ahora el gran público solo conocía a Ferrer por aquel cuadro que expuso en el Pabellón de la República española en la Exposición Internacional de las Artes y las Técnicas en la Vida Moderna, de Paris (1937), junto con obras de Picasso (El Guernica), Miró, Julio González y Alberto Sánchez.
El comisario de la muestra resaltó que Horario Ferrer combinó el aprendizaje de tipo académico con otro autodidacta en el que tuvieran incidencia sus frecuentes visitas al Museo del Prado y sus estancias en París en 1917 y en 1927.
A finales de los años veinte, y, sobre todo, durante los primeros de la década posterior, su estilo madurará en la dirección de un naturalismo cada vez más riguroso, desembocando finalmente en el fenómeno de los llamados "Nuevos Realismos", "la figuración renovada que, lejos de las formulaciones tradicionales, primó en toda Europa en el periodo de entreguerras", explicó el profesor Pérez Segura.
Con la Guerra Civil Española, Ferrer cargará su obra de nuevo realismo con connotaciones sociales y políticas, al mismo tiempo que trabaja en decenas de ilustraciones para revistas de trinchera, así como en folletos y carteles.
Cuando en 1939 el régimen franquista inició su andadura, Ferrer optó por una suerte de "exilio interior", alejándose de la escena pública, y trabajando como restaurador en numerosos edificios públicos, oficiales y privados, como el monasterio de las Descalzas Reales, el Valle de los Caídos, la ermita del Palacio del Pardo, la iglesia de San Francisco de Borja, el Teatro Lope de Vega o el Circo Price.
COLEGIATA DE LA GRANJA
Como también refleja la exposición, a mediados de los años cincuenta restauró y pintó de nuevo el fresco de la bóveda sobre el coro de la Colegiata de La Granja de San Ildefonso; y poco tiempo después pintó la enorme superficie, de cerca de 150 metros cuadrados, que tiene el techo del Salón de Recepciones, del palacio de Riofrío.
El comisario de la exposición resaltó que "los artistas de vanguardia de principios del siglo XX fueron tachados de genios y dioses, y el resto de artistas como Ferrer fueron olvidados por la escenografía del arte, que asoció la figuración con el conservadurismo".
Según Pérez Segura, los artistas realistas como Horacio Ferrer "fueron juzgados severamente por el mundo del arte y calificados de timoratos" y no fue hasta principios de los años 90 del siglo XX cuando la pintura realista volvió a cobrar protagonismo. Y añadió: "Horario Ferrer y su obra son imprescindibles para conocer lo que pasó en el mundo del arte hasta al menos el año 1945", resaltó.
La muestra puede recorrerse en un doble itinerario, tanto cronológico como temático y por géneros, caso del retrato, el desnudo, el bodegón o el paisaje.
Pérez Segura indicó que el espectador podrá apreciar el desarrollo pictórico del artista y los diferentes grados de acercamiento al modelo real: simbolismo, naturalismo, nuevos realismos, realismos comprometidos políticamente y, ya en la postguerra, figuración teñida de nostalgia, "donde quedaría impresa para siempre la huella del tiempo tan extremo que vivió Horario Ferrer", señaló el comisario de la muestra.