Joaquín Sabina reúne en 'A vuelta de correo' su epistolario en verso, con "jugosas" anécdotas y fotografías personales

Caballero Bonald, Rafael Alberti, Felipe Benítez Reyes, Ángel González o el Subcomandante Marcos participan de este "diario íntimo"

Europa Press Cultura
Actualizado: jueves, 31 enero 2008 16:16

SEVILLA, 31 Ene. (EUROPA PRESS) -

El cantautor Joaquín Sabina ha reunido en su nuevo libro 'A vuelta de correo. Sabina epistolar', publicado por la editorial Visor, su epistolario en verso, acompañado de un "jugoso anecdotario", dibujos, estrofas y fotografías personales, un magma que el de Úbeda ha tardado "ocho años en pergeñar".

Esta antología epistolar partió de una idea primigenia del propio Sabina, según informaron a Euro Press fuentes de Visor, en la que trabajó la editorial durante dos años, cribando la correspondencia y reduciendo a casi 400 páginas, menos de la mitad que el cantautor pretendía, el corpus de la obra.

Estas cartas, "que hablan de amistad" tienen como cómplices a una miríada de "ilustrísimos corresponsales", entre los que se cuentan Rafael Alberti, Luis Eduardo Aute, Felipe Benítez Reyes, José Manuel Caballero Bonald, el último Premio Cervantes Juan Gelman, Serrat, Luis García Montero, Almudena Grandes, José Hierro, el recientemente fallecido Ángel González, el Subcomandante Marcos, Rosa Montero, Fito Páez, Benjamín Prado, Violeta Parra, Silvio Rodríguez, o el editor Chus Visor, entre otros.

"Inevitablemente, casi todos --apunta Sabina-- se la chupan en verso, codo a codo, a un servidor que fellatió primero. No faltan Iscariotes disidentes, marciales epigramos, caraculo, dedo y labio, doctor, uñas y dientes, analfabetos nietos de Catulo".

Este material, "inédito" casi en su totalidad, está cuajado de "versos de ocasión, pero, atención, sin patria ni bandera que no sea la risa fácil, cada vez más difícil, y el abrazo filial a calzón desquitado", firma Joaquín.

Este paseo por la galería íntima de 'El Flaco' se inicia con unas misivas en verso que intercambió con su padre cuando realizaba el servicio militar en Mallorca, con el objeto de que el lector comprenda "de que polvos subalternos vienen estos lodos".

A continuación, llega el turno de Alberti, el poeta "favorito" de Sabina junto con Neruda y Vallejo, del que Benjamín Prado rescata dos recuerdos: una excursión a los muros de la RAE protagonizada por el gaditano, Joaquín y él mismo para verter sobre éstos ese "poético reguero de aguas menores" que ya depositaran seis décadas antes el literato y alguno de sus colegas de la Generación del 27; y un episodio en el que Prado relata el temor de Alberti a que el cantautor ensombreciera su intervención en la lectura conjunta de poemas en la que participaron en numerosas ocasiones.

También aborda el jiennense al escritor Felipe Benítez Reyes, que asegura que Joaquín "no ha hecho otra cosa en su vida que escribir poemas y cantarlos en plazas de toros y estadios de fútbol, en vez de cantarlos con voz cavernosa en diputaciones y cajas de ahorros", que es lo que hacen "los poetas que no tienen guitarra".

"NO HAY PEPE MÁS CABALLERO".

Con Caballero Bonald --"no hay Pepe más caballero que Caballero Bonald", anota Sabina--, intercambia dos sonetos y unos boleros inspirados en un telegrama enviado por el escritor a "Pepa consorte" desde Nueva York, en el que le decía "Pepa, Pepe, pupa".

Al fallecido Ángel González, "uno de los grandes amigos", según la editorial, lo presenta el cantautor como "un maldito asturiano sin edad que escribía mejor que yo, cantaba mejor que yo, se reía mejor que yo, bebía mejor que yo y no había dios que los acostara. Y además con bonhomía, equidad y sabiduría".

Hay cita también en estas páginas con el "enmascarado respondón" del Subcomandante Marcos, que le suplica a Sabina que le ponga música a un poema escrito de su puño y letra para "arrancar una lágrima o una sonrisa a una mujer que está demasiado lejos". "Primero se me cayeron las bragas, me bloqueé y fui incapaz de contestar durante años", confiesa El Flaco. A partir de estas estrofas compuso Sabina la canción 'Un dolor de muelas'.

Tampoco falta Fito Páez, su "enemigo íntimo", con el que tuvo un "desencuentro" en el 98 a causa de la confección del disco 'La vida moderna'. "Nos pasó de todo y aquí se cuenta", pero "después de la resaca, sólo queda la amistad", asegura.

Cierra el volumen, siguiendo un escrupuloso orden alfabético, Chus Visor, "editor, letraherido, peripatético que publica sonetos por no matar". "Cuando digo Visor corto un pedazo de Chus que toma el autobús conmigo, cuando mi, me, contigo, digo abrazo, cuando busqué un editor, hallé un amigo", rima Sabina.

Simultáneamente, Visor ha editado una suerte de "agenda" de Joaquín Sabina, un dietario que incluye letras de sus canciones, así como frases del músico y de otros poetas y escritores.

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