MADRID 15 May. (EUROPA PRESS) -
El actor y director francés Cédric Klapisch estrenó en 2002 'Una casa de locos' ('L'auberge espagnole'), una película rodada en apenas cinco meses con la que a pesar de no tener muchas esperanzas logró un gran éxito en su país y en el resto de Europa.
Una década más tarde, y tras estrenar en este periodo la segunda parte ('Las muñecas rusas', 2005), llega este viernes a los cines españoles la película que cierra este trilogía: 'Nueva vida en Nueva York'.
El director ha explicado durante una entrevista concedida a Europa Press que se sentía "intrigado" acerca de la deriva de sus personajes, así que decidió mostrar hacia dónde habían ido sus ficticias vidas. "La vida es como un árbol, es complicado. Hay raíces, va creciendo, salen ramas y hojas que tratan de buscar la luz del sol y siempre de una forma extraña y complicada, pero en el fondo es hermoso", compara el cineasta.
Para Klapisch, "ha sido interesante esperar diez años", una sensación que, según revela, también compartían los actores que han participado en esta trilogía: Romain Duris, Cécile de France, Kelly Reilly y Audrey Tautou.
Problemas actuales como las separaciones matrimoniales, que en Francia viven el 60 por ciento de los niños menores de diez años, es uno de los temas que aborda esta película, así como un trasfondo en el que se intuye un periodo de crisis.
Preguntado acerca de una futura cuarta parte, Klapisch cree que una trilogía funciona bien y que es un número redondo para terminar esta historia, aunque no cierra la puerta y prefiere esperar a que pase de nuevo una década.