Más de 100 grabados japoneses de los siglos XVIII y XIX recrean un mundo efímero en La Pedrera de Barcelona

Procedentes de la Bibliothèque Nationale de Francia, algunos de los grabados se exponen por primera vez

Europa Press Cultura
Actualizado: lunes, 16 junio 2008 16:38

BARCELONA, 16 Jun. (EUROPA PRESS) -

Un total de 150 piezas, entre libros, planchas para grabar y, básicamente, grabados de los siglos XVIII y XIX, se exponen en 'Ukiyo-e, imágenes de un mundo efímero', la muestra que acoge la Fundación Caixa Catalunya en La Pedrera de Barcelona desde hoy hasta el 14 de septiembre y que refleja situaciones cotidianas, eróticas y paisajísticas fruto de "impresiones huidizas del mundo que fluye", explicó hoy el comisario Jocelyn Bouquillard.

Etimológicamente, 'ukiyo-e' significa 'imagen del mundo efímero' y se refiere a este tipo de grabados que se realizaron en el periodo Edo (1603-1868), a lo largo del cual Japón se aísla del resto del mundo y en él florece una nueva burguesía que puede rendirse ante los placeres mundanos tras muchos siglos de régimen feudal, según dijo hoy el presidente de la fundación, Àlex Susanna.

"Era un público sediento de verse reflejado" en estas estampas y que promulgaba un nuevo concepto de la vida, "arrojado a sumergirse en los placeres más inmediatos", recordó Susanna.

Esa creciente demanda de obras de arte hizo que se buscasen formas de producir más económicamente los grabados, una necesidad que se hizo aún más patente cuando los puertos japoneses se reabrieron y Occidente se dejó seducir por el 'japonismo'.

DEL EROTISMO AL PAISAJE.

La comisaria responsable de la muestra junto a Bouquillard, Gisèle Lambert, aseguró que si en el XVIII, con artistas como Harunobu y Utamaro, triunfaban las estampas de teatro, sumo, belleza femenina, vida cotidiana y erotismo --éstas últimas muy apreciadas "porque la burguesía intentaba sublimar sus fantasmas" con ellas, según la comisiaria--, en el XIX lo hicieron las de paisajes.

El motivo del cambio fue, básicamente, que en el siglo XIX surgieron "reglamentos que prohibían las imágenes eróticas, así que disminuyeron las fuentes de inspiración de los artistas", indicó Bouquillard.

Los renovadores del género fueron Hokusai y Hiroshige con sus paisajes, en los que por encima de la flora y la fauna, el mar y la montaña aparecían como los grandes protagonistas en los que no faltaba el azul de Prusia, pigmento importado de Holanda y elemento básico de estos paisajes.

Las estampas se vendían a domicilio y en librerías, y a menudo iban acompañadas de un poema que podía ser obra del cliente. Las planchas de madera en la que se confeccionaban los grabados permitían hacer tantas estampas como se quisiera porque no se estropeaban, y a menudo se tenían que grabar hasta 15 planchas para hacer un 'ukiyo-e', una para cada color.

UNA DE LAS MEJORES COLECCIONES DE 'UKIYO-E'.

La de la Bibliothèque Nationale de Francia es una de las mejores colecciones de 'ukiyo-e' del mundo, ya que cuenta con 2.500 grabados y 3.500 libros ilustrados, muchos de los cuales fueron donaciones de particulares.

Algunos de los más de cien grabados que se exponen estos meses en la Fundación Caixa Catalunya se muestran por primera vez en público, y tras la visita a Barcelona se expondrán en París.

'Ukiyo-e, imágenes de un mundo efímero' se inaugurará hoy a las 19 horas con la actuación del grupo Barcelona 216, que interpretará 'Vent del capvespre', una partitura de Josep Maria Guix inspirada en cuatro 'haikus'.

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