SANTANDER, 27 Jul. (EUROPA PRESS) -
El Paraninfo de la Universidad de Cantabria (UC) acoge desde hoy y hasta el próximo 11 de agosto la exposición 'Carteles de la Guerra', compuesta por 98 ejemplares de "un valor histórico y artístico excepcional" y que eran "verdaderos gritos puestos en las paredes" de las ciudades españolas.
Así lo indicó hoy en la inauguración de la muestra Alfonso Guerra, presidente de la Fundación Pablo Iglesias, que es la depositaria de estos carteles. Al inaugurar la exposición, Guerra estuvo acompañado por los rectores de la Universidad de Cantabria (UC) y de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), Federico Gutiérrez Solana y Luciano Parejo, respectivamente.
Alfonso Guerra elogió la "gran categoría" de los carteles de la muestra que, según subrayó, "puede verse desde varios puntos de vista". Así, explicó que la cartelería que se exhibe es "parte de la Historia", al tiempo que muestra una visión política de su época "porque hay carteles de todas las organizaciones políticas y sindicales del Gobierno de la República", apostilló.
Precisó además que la exposición "se puede ver sentimentalmente", y también "desde el punto de vista estético". En este sentido, recalcó que la cartelería, el dibujo y el grafismo de los años 30 en España "probablemente era el mejor que se estaba haciendo en Europa". "Si no hubiera habido un corte, como hubo en el año 36, España hubiese sido de los países más importantes en este campo", consideró.
CONDICIONES
Alfonso Guerra destacó que los carteles están realizados por "gente muy joven, entre 18 y 25 años", y "en condiciones horrorosas". Aseveró que en los años 30 había tres centros de producción de esta cartelería, en Madrid, Valencia y Barcelona. "Sobre todo en Madrid, durante el asedio esto se hacía bajo los bombardeos, y generalmente con una vela", relató.
Hizo hincapié en la "imaginación" de los autores para "ampliar los temas que nunca se habían usado en la cartelería en guerra". "Ampliaron con gran imaginación el temario y el diseño", dijo el presidente de la Fundación Pablo Iglesias, para quien los carteles "se convirtieron en verdaderos gritos puestos en las paredes de las ciudades".