BARCELONA, 20 Jul. (EUROPA PRESS) -
La adaptación de 'Lohengrin' de Richard Wagner que en el año 2000 despertó gran revuelo en el Liceu por la versión escénica del alemán Peter Konwitschny regresará mañana al coliseo barcelonés en la última ópera de la temporada.
Konwitschny regresa a la Ciudad Condal con una producción que "ha hecho muchos progresos" y, tras confesar que no entiende por qué otros directores crean algo nuevo cada tres años, apostó por "la reposición de mis trabajos", que le permiten "entrar en lo más hondo de la pieza".
Durante un reciente encuentro con la prensa, el director alemán, que mantiene en escena 'Lohengrin' desde hace 10 años --"continúa muy viva"--, lamentó los vínculos que se establecen entre Richard Wagner y Adolf Hitler y consideró "curiosa" esta "leyenda", que a su juicio tiene como punto de partida "una falta de consciencia histórica".
Admirador "cada día más" del compositor alemán, Konwitschny recordó un obra de un musicólogo titulada 'El Hitler de Wagner', que sugería que el líder nazi "no habría existido nunca sin la música de Wagner" y admitió que el significado de algunas obras wagnerianas, como 'El ocaso de los dioses', "no se podría captar sin los hechos históricos del nazismo".
A pesar de que la ópera favorita de Hitler era 'Los maestros cantores' de Wagner, Konwitschny quiso dejar claro que no por ello "uno puede decir que era una obra fascista" y volvió a defender al compositor, que se dedicó a "retratar una época de la historia alemana donde ésta tenía distintas posibilidades de evolución". "Que la historia escogiera el peor camino posible no fue culpa de Wagner", aseveró.
El director de escena, que previamente a 'Lohengrin' había estrenado 'Tanhäuser' y 'Parsifal', consideró a Wagner "uno de los grandes músicos que ha logrado aglutinarlo todo, como Hunboldt", que fue capaz de "ver el conjunto de nuestra música y retratarla".
Tras recordar el revuelo que levantó en su estreno en Hamburgo y luego en Barcelona, Konwitschny lamentó que "los críticos no entienden el sentido de la pieza" porque "saben poco de los contenidos" y añadió que "el modo en que un director reconoce la obra es distinta a cómo la ve un crítico".
El director alemán, que volvería a crear un 'Lohengrin' "de la misma manera", aseguró que Barcelona es una ciudad donde "la gente entiende de ópera", aunque calificó de "curioso" que las protestas "más ácidas" del público se produzcan en "situaciones de humor".
La polémica adaptación de 'Lohengrin', que años después de su estreno "seguro que a mi padre le habría gustado porque ha progresado mucho", sitúa la acción en un parvulario y muestra a sus protagonistas vestidos de colegiales con pantalones cortos y espadas de madera.
'Lohengrin', la ópera "más triste" de Wagner, que aboga por la "confianza incondicional", narra un pasaje de la vida del caballero del Grial e hijo de Perceval, que viaja al reino de Heinrich I (Enrique I el Pajarero) para defender a Elsa, acusada de un crimen que no cometió. Elsa y Lohengrin se enamoran y Lohengrin pide su mano con la condición de que nunca le pregunte ni su nombre ni su origen.
Ella promete cumplir lo que le piden y se casan, pero angustiada por las dudas rompe finalmente la promesa. Derrotado, Lohengrin explica quién es y de dónde viene y por ello, se ve obligado a dejar esas tierras y volver a su lugar de origen tal y como llegó, solo y transportado por un cisne blanco.
Bajo la dirección musical de Sebastian Weigle, que por primera vez colabora con Peter Konwitschny, 'Lohengrin' regresa al Liceu con un reparto formado por Reinhard Hagen (König Heinrich), John Treleaven (Lohengrin), Emily Magee (Elsa), Hans-Joachim Ketelsen (Telramund), Luana DeVol (Ortrud) y Robert Bork (Heerrufer).
La ópera, estrenada en 1850 en la Corte de Weimar, se representará mañana y los días 24, 27 y 30 de julio, poniendo fin a la temporada del Liceu.