El Centro Cultural de la Villa acoge una versión del clásico de Calderón, quien "propone que la vida no hay que prevenirla" MADRID 10 Mar. (EUROPA PRESS) -
La nueva versión de 'La vida es sueño' de Gabriel Garbisu, se acercará a la problemática de hoy en día arropada por escenario y vestuario contemporáneos en el Centro Cultural de la Villa del 15 de marzo al 2 de abril. El actor y director presentó ayer el montaje, estrenado en el Festival de Teatro Clásico de Cáceres y partícipe en los Festivales de Alcalá y Almagro, junto a la directora del teatro, Mora Apreda, y algunos de los actores que forman parte de la compañía Amara Producciones, Miriam Montilla, Eduardo Navarro, Javier Román y Carlos Ibarra. Los días 26 y 27 de mayo serán las últimas funciones en el Teatro Liceo de Salamanca.
Garbisu cree que el problema principal de representar a los clásicos "en un país donde el teatro en verso está enfermo", se resuelve con su adaptación porque, aún respetando la técnica de este estilo literario, "intenta desterrar una musicalidad que no admite sorpresas" y lo hace a través del trabajo "profundo y en equipo para que se entienda el verso". "Un lenguaje común, y un entrenamiento vocal y emocional que es lo que más se trabaja", coincidieron en valorar los actores Ibarra y Navarro. A pesar de ello, Garbisu añadió que no termina de ver el futuro en el verso.
"Representar a los clásicos es un acto cultural solo de rebote", dijo el actor y director para quien la importancia de sus obras está más "en disfrutarlas" aunque su contenido sea también muy rico. "'La vida es sueño' la escribió Calderón "para que fuera vista, no para filólogos".
CONECTAR CON LA LIBERTAD ACTUAL
Otro de lo inconvenientes al tratar a autores como Calderón de la Barca es llevar al público temas como la libertad. Precisamente, según su director, todos los elementos del escenario-la luz o el color entre otros- dan imágenes que ayudan a conectar con el concepto que el hombre tiene hoy de la libertad, "una condición inherente al ser humano, no algo que se consiga para ser feliz". Agregó que es un montaje "simple y sugerente" para que el espectador pueda participar con su imaginación en la creación de espacios. Parte de ellos sería el propio vestuario, que también "se acerca a la sensibilidad de hoy en día.
Así por ejemplo, cada personaje tiene un color que le diferencia o acerca a los demás. El que recrea a un soldado de la guerra civil, contexto de la obra de Calderón escrita en el siglo XVII, se convierte aquí "en un figurín que aporta la dureza y el horror de cualquier guerra, y en concreto la de la española".
Otra de las novedades del espectáculo es la visión que se da del protagonista, Segismundo. Calderón habla del hombre que vive en un estado de inocencia y pureza previo a encontrarse con la sociedad, cuando "la corte política era la verdaderamente bruta y encerrada en segundas intenciones". A la visión de Segismundo se unió Miriam Montilla, quien considera que también Rosaura, a quien interpreta, es un personaje que pasa de la ingenuidad, a la crueldad y la valentía en un "segundo estadio donde conoce el amor".
Las dos figuras de Calderón, a juicio del director, inciden en una temática actual. Aunque Rosaura represente a una mujer idealizada por los clásicos, "que supieron aprovechar los códigos y trampas que tenían que hacer las mujeres a la hora de establecer relaciones en la situación "terrorífica" de la época que vivían", el hecho de "acogerse a estereotipos masculinos-como disfrazarse-para lograr su objetivo, recuerdan a una heroína absolutamente moderna". Por otra parte, tanto Rosaura como Segismundo "son dos hijos que sufren el abandono de los padres", una relación que también se plantea actual.
VIVIR LA VIDA
Recordar que el amor es eterno y los bienes efímeros es otra de la tareas de la etapa de la literatura de Calderón. Como propone el escritor, Garbisu anima a "vivir la vida en lugar de prevenirla". "Hemos vivido tiempos de acciones preventivas que solo traen violencia", añadió.
Garbisu, que lleva a escena su segunda obra clásica después de que 'El astrólogo fingido' recorriera 10 comunidades autónomas con 60 representaciones, (una de ellas en el teatro madrileño de La Abadía) , aprovechó para reivindicar "el amor al teatro" que debería fomentarse como entretenimiento en las escuelas, al igual que el fútbol, desde los Ministerios de Educación y Cultura . "Echo de menos una compañía de Calderón de la Barca como hay en Inglaterra una de Shakespeare". "Calderón es una asignatura en Alemania", agregó al referirse a la necesidad de estudiar a los clásicos en España.
'Amara producciones' planea para el futuro un giro en su trayectoria al buscar un texto contemporáneo en clave de comedia. Algo que mostrará que la compañía puede hacer algo distinto y que "enriquecerá a los actores", dijo su director.