MADRID 22 Dic. (EUROPA PRESS) -
La selección brasileña se ha coronado campeona del Mundo de balonmano femenino tras derrotar en la final a la anfitriona Serbia, por un marcador de 22-20, en un partido que no se decidió hasta los instantes finales, mientras que Dinamarca fue bronce al vencer en la final de consolación a Polonia (30-26).
Brasil hizo historia en Serbia al alzarse por primera vez con el título mundial. Tras caer en los cuartos de final de su Mundial ante España, celebrado en 2011, las jugadoras de Morten Soubak firmaron un campeonato perfecto en el país balcánico, donde no han perdido ningún partido. Serbia, por su parte, se quedó con las ganas de sumar su primera medalla como país independiente (como parte de Yugoslavia consiguió siete).
El partido fue digno de una final, con emoción hasta las últimas jugadas. Los últimos tres minutos fueron clave. Con 20-20 en el marcador y una jugadora menos por la exclusión de la MVP de la competición, Eduarda Amorim, las sudamericanas tiraron de casta para hacer un parcial de 2-0 que les acabó dando el título.
Antes de la final se jugó el partido por el bronce, en el que Dinamarca venció a Polonia (30-26) y se subió al tercer escalón del podio. Las danesas impusieron su juego en la segunda mitad, tras una primera de dominio de las polacas. Es la quinta medalla en un Mundial para Dinamarca, segunda de bronce, que no subía a un podio de estos campeonatos desde el año 1997, cuando se proclamó campeona en Alemania.