El Giro mira a los Alpes para animar la pugna por la 'maglia rosa'

Cycling UCI Giro d'Italia - Stage 7
Fabio Ferrari/Lapresse via ZUMA / DPA
Publicado 20/05/2019 18:22:41CET

BARCELONA, 20 May. (EUROPA PRESS) -

La segunda semana de la 102ª edición del Giro de Italia irá de menos a más, dando primero oportunidades a los velocistas y las fugas y, ya con el ritmo de la 'corsa rosa' retomado, afrontar dos etapas de montaña que pueden ser claves, el viernes y el sábado, y una etapa 'trampa' para el domingo antes de la segunda jornada de descanso.

Llegan los Alpes italianos al Giro, y lo harán en la decimocuarta etapa, en la jornada 'cinco estrellas' de esta semana, cuando se suba a Courmayeur (Skyway Monte Bianco) después de pasar por otros cuatro puertos de montaña incluidos dos de 1ª categoría; el Verrone (13,8 kilómetros al 7,1% de pendiente media) y el Colle San Carlo (10,5 kilometros al 9,8%).

El propio Giro describe a esta etapa 14 del sábado como "un etapón alpino corto y muy intenso" y es la que tendrán los participantes marcada en rojo. De sus 131 kilómetros, sólo 14 son en llano; el resto será un sube y baja constante si bien el final será suave en comparación con la aproximación a la meta, con una meta en ligera pendiente a la que llegarán los supervivientes en San Carlo.

La etapa anterior, la del viernes, también será dura, por lo que las piernas no estarán frescas. Con 196 kilómetros, salida en Pinerolo y llegada al Lago Serrù de Ceresole Reale, la subida final será de 20,3 kilómetros, interminable, al 5,9% de pendiente media por un descanso a media subida, pero con rampas del 14% en su inicio y del 13% en los últimos 2,5 kilómetros de ascensión.

Previamente se habrá escalado el Colle del Lys (1ª categoría, 14,9 kilómetros al 6,4% y rampas máximas del 12%) y subido a Pian del Lupo (2ª, 9,4 kilómetros al 8,7% y tramo largo al 14%). Justo a sus pies, en Pont Canavese al final de su descenso, empezará una larga ascensión de 44 kilómetros que se endurecerán después de Noasca, donde empieza el puerto al Lago Serrù.

Después de estas dos jornadas de montaña, el domingo 26 de mayo llegará la decimoquinta etapa, entre Ivrea y Como sobre 232 kilómetros. Una etapa larga, para no dar lugar a la relajación pese a sus 160 primeros kilómetros en llano. La parte final enlazará dos puertos de 2ª categoría (Madonna del Ghisallo y Colma di Sormano) y, tras un breve paréntesis, la subida a Civiglio (3ª, 4,2 kilómetros al 9,6% de media y rampas del 14%) a sólo 9 kilómetros de la meta.

Un final de segunda semana duro, preparatorio de la lucha final, pero no obstante esta parte central de la 'corsa rosa' empezará suave. Lo hará este martes con la disputa de la décima etapa, entre Ravenna y Modena sobre 145 kilómetros. Un recorrido llano, corto, dejando atrás el Mar Adriático para, pasando de largo de la histórica Bolonia, llegar a Modena en busca de un final al esprint salvo que una fuga 'avinagre' los planes de los velocistas.

La undécima etapa, que tendrá lugar el miércoles, partirá de Carpi y llegará a Novi Ligure tras 221 kilómetros, en otra jornada aparentemente apacible en la que ir cargando las pilas. Será larga, sí, pero muy llana pese a una llegada en 'falso llano', con una interminable recta final de casi 3 kilómetros, ancha, que propiciará que la lucha por el triunfo pueda ser limpia.

El jueves la duodécima etapa conllevará un cambio de escenario. Partirá de Cuneo y llegará a Pinerolo, pueblo turinés que ya mira a los Alpes desde el Piamonte, después de 158 kilómetros. Esta etapa acoge el primer puerto de 1ª categoría de este Giro, el Montoso. Un ascenso inédito de 8,9 kilómetros al 9,4% de pendiente media, con más de 6 kilómetros por encima del 10% y picos del 14%, y que será seguido por un rápido descenso en tobogán hasta la meta.

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