La jugadora brasileña Marta en su despedida del Mundial de Australia y Nueva Zelanda - Aapimage / Dpa
MADRID, 6 Ago. (EUROPA PRESS) -
1986. La selección brasileña femenina de fútbol disputaba su primer encuentro, después de que entre 1941 y 1979 estuviese prohibida la práctica oficial de este deporte para las mujeres. Ese mismo año, en Dois Riachos, al noreste de Brasil, nacía Marta Vieira da Silva, destinada a convertirse en la mejor jugadora de la historia y que cambiaría para siempre la manera de percibir a la mujer en el fútbol.
El miércoles, con la eliminación de Brasil en la fase de grupos del Mundial de Australia y Nueva Zelanda, Marta confirmaba su adiós a la 'canarinha', dando el paso de ídolo a leyenda. Seis veces mejor jugadora del mundo (2006, 2007, 2008, 2009, 2010 y 2018) y máxima goleadora (17) de la historia de los Mundiales masculinos y femeninos -por delante del alemán Miroslav Klose (16) y con 23 partidos disputados-, 'A Rainha' -'La Reina'- disputó su último Campeonato del Mundo a los 37 años, 20 después de debutar en uno.
Ha sido el único título que se le ha resistido, junto al oro olímpico, a una delantera que atesora en su palmarés dos oros en Juegos Panamericanos, tres Copas América, dos platas olímpicas, una Liga de Campeones y una Copa Libertadores.
"Hace 20 años, en 2003, nadie conocía a Marta. Era mi primera Copa. 20 años después, somos referencia para muchas mujeres en el mundo entero. Hemos abierto las puertas a la igualdad", recordó entre lágrimas en la rueda de prensa de su despedida internacional. "Marta se acaba aquí, pero ellas continúan".
Pasar a la posteriodad era simplemente una quimera cuando Marta empezaba a dar sus primeras patadas al balón en su localidad natal, donde la ausencia de equipos femeninos le hizo empezar a jugar con niños. Fue a los 14 años, en Río de Janeiro y, cuando comenzó a compartir vestuario con mujeres.
En el Vasco da Gama, en el año 2000, dispuso de su primera gran oportunidad profesional antes de recalar en el Santa Cruz y dar el salto a Europa, en 2004, con el Umea sueco, con el que conquistó la 'Champions' femenina e hizo sonar su nombre a escala global.
Antes, en 2003, se vistió por primera vez la 'verde-amarela', una camiseta con la que ha anotado 111 goles en sus 133 internacionalidades. Desde su debut, Marta se erigió como la referencia de la 'canarinha'. Carga con seis Mundiales a sus espaldas, y fue en China 2007 donde más cerca se quedó del trofeo, un subcampeonato que supo a poco. También se le resistió el oro olímpico en sus cinco Juegos disputados, colgándose la plata tanto en Atenas 2004 como en Pekín 2008.
Su legado, en cambio, es eterno. Aunque continuará jugando en el Orlando Pride de la National Women's Soccer League norteamericana, su despedida internacional deja huérfano al panorama futbolístico femenino del primer gran nombre de su historia, un camino que luego emularon figuras como Ada Hegerberg, Megan Rapinoe o Alexia Putellas.
"Cuando empecé a jugar yo no tenía un ídolo en el fútbol femenino. Vosotros (la prensa) no enseñabais los partidos, ¿cómo lo iba a ver? ¿Cómo iba a entender que podía llegar a la selección y convertirme en una referencia?", rememora Marta. "Hoy salimos a la calle y la gente nos para, los padres nos dicen "mi hija te adora, ella quiere ser como tú". No solo pasa con Marta, pasa con otras deportistas también. Hoy tenemos nuestras propias referencias, y eso no hubiese pasado si nos hubiésemos parado ante los primeros obstáculos", resalta.
No importó que se marchase del Mundial oceánico sin convertirse en la primera jugadora, hombre o mujer, en anotar en seis Campeonatos del Mundo ni su rol secundario saliendo desde el banquillo. Los aficionados la honraron con una ovación en el Melbourne Rectangular Stadium, donde Brasil se quedó sin opciones de superar la fase de grupos ante Jamaica, cuando fue sustituida tras ser por fin titular. El mundo del fútbol no olvidará a su primera 'reina'.