Actualizado 17/01/2008 01:08 CET

El Real Madrid protagoniza un nuevo fiasco copero y el Atlético sufre para entrar en cuartos

MADRID, 17 Ene. (EUROPA PRESS) -

El Mallorca pagó al Real Madrid (0-1) con su propia 'medicina' para eliminarle de la Copa del Rey en octavos de final, en el primer gran fiasco con Schuster en el banquillo, después de que los bermellones, asediados en numerosas fases del encuentro, lograran mantener su portería a cero y aprovechar su única oportunidad a siete minutos del final por medio de Ibagaza.

Además, el Atlético sudó para deshacerse del Valladolid (1-1) en un partido trepidante gracias al valor doble del tanto anotado por el argentino Agüero, el Athletic se clasificó a costa del Espanyol en la tanda de penaltis y el Villarreal necesitó de la prórroga para apear al Recreativo y asegurarse un doble enfrentamiento con el FC Barcelona.

El 'submarino amarillo' equilibró la eliminatoria con un tanto de Senna a los diez minutos de juego, pero desde entonces topó con un Recreativo firme y seguro atrás. El empate en el tiempo reglamentario abrió paso a una prórroga emocionante en la que Rossi resolvió el pase para los valencianos, a los que les espera su particular montaña con partidos consecutivos en una semana ante Valencia, FC Barcelona y Real Madrid.

En el estadio Santiago Bernabéu, el Real Madrid volvió a dejarse un año más la Copa. Lo hizo, paradójicamente, en uno de sus mejores partidos en su feudo. Los blancos desperdiciaron numerosísimas ocasiones de gol, especialmente Higüaín y Saviola, ante un Mallorca reservón, sin intensidad y que contribuyó al buen juego local.

Sin embargo, el Real Madrid, capaz esta temporada de anotarse triunfos siendo superado por el rival y sin apenas crear ocasiones de gol como ante el Zaragoza, el Almería o el Recreativo, tropezó una y otra vez contra Moyá y encajó a siete minutos del final en una genialidad de Ibagaza.

Schuster mezcló en el once, como hizo en el Ono Estadi, e introdujo la gran novedad de Saviola. El argentino gozó de la primera ocasión del partido, nada más empezar. Con Guti y un entonado Gago, el Real Madrid apabulló de inicio a los baleares, con hasta tres ocasiones clamorosas que no transformaron.

Moyá emuló a Casillas y se convirtió en un muro infranqueable. La versión del Real Madrid era magnífica, con presión en la medular, toque y esfuerzo en la recuperación, pero echaba en falta la pegada letal que le ha aupado a la cabeza de la tabla.

La lesión de Saviola provocó la entrada de Van Nistelrooy, pero ni el holandés pudo romper el mal fario que parecía perseguir a los de Chamartín. Paulatinamente el Real Madrid fue perdiendo precisión cuando veía discurrir los minutos sin anotar el gol que le hubiera dado la eliminatoria y al final incluso se dejó la condición de invicto en su estadio esta temporada por culpa de una genialidad de Ibagaza.

GOLEADA DEL RACING

Además, el Racing de Santander goleó al Zaragoza (4-2). Los de Marcelino, que siguen confirmándose como el equipo revelación de la temporada, fulminaron a los maños. El nuevo técnico aragonés, Ander Garitano, no pudo estrenarse de peor manera porque los cántabros fueron un ciclón.

Ni siquiera el tempranero tanto de Oliveira, que volcaba la eliminatoria del lado maño, asustó al Racing, que arregló su pase a cuartos en el cuarto de hora previo al descanso. Tchite y Oriol dieron la vuelta al marcador y en el inicio del segundo acto Serrano enganchó un disparo espectacular e hizo el tercero. Arrimó a su equipo Diego Milito, pero Garay, de penalti, redondeó el buen hacer racinguista.

En Montjuic, el Espanyol cayó en los penaltis ante el Athletic. Luis García e Iraola equilibraron el tanteo de la ida, y desde los once metros los de Caparrós estuvieron más entonados y se medirán al Racing de Santander.

Valencia y Getafe, que partían con clara ventaja de la ida, no sufrieron sobresalto alguno. Los de Laudrup se impusieron al Levante con un nuevo gol de Gavilán, y los de Koeman, que vencieron en Sevilla por 1-2, ratificaron su clasificación (2-1) con tantos de Zigic y Vicente, y de Juanito para los béticos.