29 de marzo de 2020
 
Publicado 25/03/2020 10:44:36CET

Gestas del deporte: El milagro de Medinah

Ian Poulter celebrando un punto en la Ryder Cup del año 2012
Ian Poulter celebrando un punto en la Ryder Cup del año 2012 - GETTY IMAGES

La histórica remontada de Europa en la Ryder Cup de 2012

MADRID, 25 Mar. (EUROPA PRESS) -

Un buen aficionado al deporte no se levanta de su asiento hasta que termina la función. No lo hace porque en el mundo de la pelota, de cualquier forma o peso, de las carreras o los saltos, siempre hay hueco para la épica, por imposible que parezca.

La huida de un guion ya escrito es el mayor orgasmo deportivo, y muy de vez en cuando esa voltereta se produce en una gran cita. La Ryder Cup es uno de esos escenarios que detienen el mundo y a la vez mueven masas y lo que ocurrió el 30 de septiembre de 2012 enseguida fue bautizado como 'el milagro de Medinah'.

Nunca antes un equipo visitante había remontado cuatro puntos en la última jornada y aquel domingo, la Europa de José María Olazábal lo hizo en Chicago. El espíritu de Severiano Ballesteros, fallecido el año anterior, inspiró la gesta europea a través de Ian Poulter para dar la vuelta al 10-6 y ganar con un 13,5 a 14,5.

El alemán Martin Kaymer sentenció aquella histórica Ryder con un 'putt' de metro y medio en el hoyo 18 del penúltimo partido, el octavo de 12 ganado por los europeos. El 'Viejo Continente' se había ido a dormir con ese 10-6, peor resultado incluso que el viernes (5-3), pero con la euforia del recital de Poulter. Nada había acompañado a los visitantes durante dos días. Ni mucho menos el público, ni el campo, ni el juego. Estados Unidos arrasó.

La tarde del viernes y la mañana del día siguiente fueron especialmente duras para los de Olazábal. La pizarra de rojo yanqui llegó a marcar un 10-4 con el sol del sábado ya cayendo, pero Sergio García y Luke Donald y Rory McIlroy y Poulter recortaron distancias como cierre de los 'foursomes'. Lo de Poulter fue algo más que maquillaje, con cinco 'birdies' seguidos y una serie de celebraciones que no se ve todos los fines de semana.

Era la pasión que despierta la Ryder, como la de un Mundial o unos Juegos Olímpicos, más para un deporte individual, por defender cada dos años a tu equipo, tu país o a un continente entero. La pasión con la que todos habían crecido gracias a Seve, mentor del propio Olazábal y juntos la mejor pareja de la historia del torneo.

"EUROPA, HAZLO POR SEVE"

La primera Ryder sin el genio de Pedreña llevó su nombre de boca en boca hasta el cielo azul, escrito en vapor por una avioneta con el mensaje "hazlo por Seve". Europa sintió la deuda con su mayor artista. De azul marino y blanco, los colores favoritos del cántabro, con su famosa silueta -la del Open de 1984- en las bolsas, saltó el equipo a la última jornada de Medinah.

La estrategia de Olazábal para los individuales fue meter toda la artillería en los primeros partidos, tratar de sacar los puntos y hacer dudar a Estados Unidos. Así fue. Donald, Lawrie, McIlroy -que llegó 10 minutos antes de su salida por un despiste y gracias a un coche de policía- y el invicto Poulter pusieron el 10-10.

A Estados Unidos le había ido todo muy rodado y, en el momento clave, le tocaba gestionar la presión. Dustin Johnson estrenó el casillero local pero Justin Rose protagonizó otro momento clave con un 'putt' de 12 metros en el hoyo 17 contra Phil Mickelson. El inglés puso el 11-11 y sobre todo dio la última dosis de épica y fe a Europa, en manos de los menos afortunados durante el torneo.

McDowell encajó su tercera derrota, pero Lee Westwood sí respondió. Del mismo modo, Sergio García dio la vuelta a su partido contra Jim Furyk en los últimos dos hoyos y puso a Europa por primera por delante. Dufner igualó de nuevo para los americanos (13-13) con solo dos partidos en el campo. Por detrás, Molinari iba sufriendo con Tiger Woods y Kaymer, alicaído y que apenas había tenido impacto en aquella Ryder, comenzaba a asumir su papel clave en esta historia cuando se le acercó Olazábal.

"Necesitamos tu punto, me da igual cómo lo hagas, pero gánalo", explicó Kaymer que le dijo el español, y de nuevo acertó el capitán: "Me gustó, fue directo, es como somos los alemanes". El segundo golpe del 18 lo tuvo que dar desde el 'bunker', pero lo dejó en 'green' y dos 'putts' le bastaban ante Steve Stricker. Con el segundo retuvo la Ryder y con medio punto de Molinari, que concedió Tiger tras fallar, Europa obró el milagro de Medinah.

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