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MADRID, 22 Jul. (EUROPA PRESS) -
El 64,3% de la población española identifica los insultos o cánticos dirigidos a deportistas de otros países, en particular hacia personas racializadas, como la principal manifestación de racismo y xenofobia en el ámbito deportivo, según el 'III Estudio sobre conductas sostenibles de la población española' elaborado por Triodos Bank.
Asimismo, uno de cada dos españoles (50,8%) ha señalado los discursos de odio en las gradas o en las redes sociales como una de las expresiones más habituales de discriminación. Por su parte, el 28% ha identificado situaciones de discriminación hacia deportistas o equipos extranjeros y el 25,1% ha mencionado agresiones físicas entre personas de la afición, mientras que solo el 15% ha afirmado no haber presenciado ninguna de estas manifestaciones.
En cuanto a la valoración ciudadana, el 57,5% ha rechazado este tipo de comportamientos en eventos deportivos y un 24% ha declarado sentir incomodidad, si bien un 8,1% los ha considerado "cosas del ambiente". Por edades, la Generación Z ha mostrado un menor rechazo a las actitudes racistas o xenófobas en el deporte, con un 39% de condena frente al 69,4% registrado entre las personas mayores de 65 años.
Por sexos, las mujeres han identificado en mayor medida los insultos a deportistas extranjeros como manifestación de racismo (66,5% frente al 61,9% de los hombres) y han declarado en mayor proporción sentir rechazo ante estas actitudes (60,9% frente al 53,9%).
En cambio, los hombres han afirmado con más frecuencia no haber presenciado ningún episodio de este tipo (17,4% frente al 12,8%) y un 11,7% ha considerado que "no son para tanto" o forman parte del ambiente, más del doble que el 4,8% registrado entre las mujeres.
Más allá del ámbito deportivo, el informe del banco ético ha analizado la percepción general del racismo y la inmigración en la sociedad, concluyendo que un 17,1% percibe el racismo como algo negativo que puede afectar a la identidad cultural, al mercado laboral y a la seguridad ciudadana, lo que supone 1,6 puntos porcentuales menos que en 2025.
Asimismo, los jóvenes de 18 a 25 años (21%) y las personas con menor nivel educativo (22,2%) son quienes han mostrado una percepción más negativa de la inmigración.