Gestas del deporte: Cinco oros mundiales sobre ruedas y de una tacada

Sheila Herrero, durante una competición de patinaje de velocidad sobre ruedas.
Sheila Herrero, durante una competición de patinaje de velocidad sobre ruedas. - Archivo
Europa Press Deportes
Publicado: lunes, 4 mayo 2020 10:24

   MADRID, 4 May. (EUROPA PRESS) -

   Sheila Herrero pasa por ser la deportista española más laureada de la historia, a tenor de un palmarés con 15 títulos mundiales junto a 42 como campeona de Europa y otros 88 como campeona nacional. Sin embargo, la poca repercusión mediática del patinaje de velocidad sobre ruedas ensombreció sus cinco oros en octubre de 1999 durante el Campeonato del Mundo.

   Ganó ese quinteto dorado y otra medalla de plata en Santiago de Chile, en el apogeo de su trayectoria profesional y además con un gran regusto para ella y su entrenador. Sólo 13 meses antes de esa gesta en la capital chilena, Herrero había sufrido una grave lesión de clavícula durante el Campeonato del Mundo disputado en Pamplona.

   La zaragozana llegó a pensar en la retirada, consciente de que el patinaje sobre ruedas carecía entonces --y todavía carece en la actualidad-- del apoyo económico que sí tienen otros deportes más respaldados por el público, por la tradición regional o por las retransmisiones televisivas.

   Operada del hombro dolorido y tras cambiar de club en plena recuperación, Herrero tuvo un exitoso regreso en Santiago de Chile. Venció en las pruebas de ruta sobre 5.000, 10.000 y 15.000 metros, en la carrera de pista con relevos sobre 5.000 metros y en el maratón sobre 42 kilómetros; le faltó la guinda, ya que fue segunda en la carrera de pista sobre 10.000 metros.

   El 9 de febrero de 2000, recibió la Medalla de Oro al Mérito Deportivo para dar lustre a un currículum donde igualmente figuran las Medallas de Plata y de Bronce por dicho galardón, concedido al alimón por el Consejo Superior de Deportes (CSD), el Comité Olímpico Español (COE) y la Casa Real.

DE LOS PREMIOS A LA "FALTA DE MOTIVACIÓN"

   Herrero se forjó con ímpetu la insignia de oro y diamantes otorgada por la Real Federación Española de Patinaje (RFEP), como recompensa a una trayectoria con la que amontonaba trofeos en cada vitrina y escuchaba múltiples promesas institucionales, aunque éstas materializándose menos de lo deseado.

   Por "falta de motivación", según sus propias palabras, en otoño de 2003 anunció su abrupta retirada con 27 años. Había dedicado 23 de ellos al patinaje sobre ruedas, pero por el camino había padecido anorexia y había afrontado "la utilización del deportista de élite" por parte de la clase política.

   "Me han tratado como mercancía. Cuando estás en la cima, se te acerca todo el mundo", dijo años después en una entrevista con el 'Heraldo de Aragón'. "Cuando los momentos de gloria deportiva han pasado, nadie o casi nadie se acuerda", sentenció la deportista maña más reputada a escala internacional.

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