El COI realizará 4.500 controles, el 25 por ciento más que en Atenas
BEIJING, 4 Ago. (EP/Reuters) -
Las autoridades deportivas de Beijing no sólo están preocupadas por la imagen política que se pueda ofrecer al exterior de su país sino que desean que sus Juegos se conviertan en símbolo de la limpieza y los resultados justos de una nación, que sufrió la lacra del dopaje en la década de los 90.
Así, estos responsables han declarado en forma reiterada sus preferencias a no ganar medallas de oro en la cita de la capital china antes de sufrir la vergüenza de un dopaje positivo de uno de sus atletas, y por ello se han esmerado en avanzar en la eficacia de los controles.
Sin embargo, los datos del propio país muestran tanto avances como fallos en la lucha contra este problema, y así, el número de casos en China ha crecido significativamente de los 165 en 1990 a 10.238 en 2007, según datos del Comité Olímpico de China (COC).
De todas formas, es igual de cierto que el gobierno chino endureció de manera más estricta las regulaciones tras los escándalos surgidos en la década de los 90 y que arruinó la reputación de sus atletas.
En 1994, China fue despojada de nueve de sus 23 medallas de oro en los Juegos de Asia después de casos positivos, y en 1998, cuatro nadadores chinos dieron positivo del diurético triamterene en exámenes previos al Campeonato del Mundo de Perth (Australia).
Otro nadador, Yuan Yuan, y su entrenador Zhou Zhewen fueron encontrados con 13 ampollas de la hormona de crecimiento humano utilizada para incrementar la musculatura, en el aeropuerto de Sydney, y el entrenador de atletismo Ma Junren y su "ejército familiar" de corredores de media y larga distancia también provocaron sospechas cuando aparecieron de la nada y rompieron una serie de récords mundiales.
Ma dijo que sus atletas usaban sólo tónicos chinos tradicionales, pero él y seis de sus corredores fueron separados del equipo nacional para los Juegos de Sydney en 2000 después de que los exámenes en sangre arrojasen resultados anormales. Las malas noticias no quedaron ahí, y en julio del año siguiente, dos de sus pupilas, Liquing Sun y Lili Yin, fueron inhabilitadas por dos años tras dar positivo por testosterona.
También hubo algún caso extraño como el del atleta Sun Yingjie, sancionada dos años por consumo de androsterona pese a que un tribunal local la declaró posteriormente inocente al conocerse que su compañera de entrenamiento admitiese haberle suministrado la sustancia oculta en sus bebidas, lo que no impidió que las autoridades se negasen a revocar la condena.
Recientemente, China ha promulgado guías con sanciones que son más severas que las del código de la Agencia Mundial de Dopaje (AMA) impartiendo penas de por vida a los atletas y a sus entrenadores por dopajes positivos. Los primeros afectados, el luchador Luo Meng y su entrenador Zhang Hua, por el positivo por un diurético prohibido.
Los máximos líderes políticos chinos también han realizado declaraciones sobre el tema, resaltando su importancia en los Juegos donde China quiere ser perfecta. El vicepresidente Xi Jinping, encargado de supervisar los últimos detalles de la preparación de los Juegos Olímpicos, dijo que el país debe adoptar una "actitud de tolerancia cero en temas de dopaje y perfeccionar los exámenes".
Todo ello, para que el gigante asiático demuestre que puede "salvaguardar la pureza y transparencia de los deportes olímpicos para ofrecer a los atletas un ambiente de justa competencia"
Además, la AMA coincide en que China está mejorando en este aspecto. "Ellos escucharon nuestras sugerencias e implementaron una propuesta que pensamos deja a su programa nacional en la posición correcta", señaló su director general David Howman.
Por su parte, el Comité Olímpico Internacional (COI), que tiene como principal amenaza los progresos que se puedan haber realizado con la hormona del crecimiento, advierte que espera más casos positivos que hace cuatro años en Atenas, donde se registraron un total de 26, bajo la premisa que a más controles, más casos potenciales.
La cantidad de exámenes, que ya han empezado antes de la Ceremonia de Apertura, será más elevada que nunca y con nuevas tecnologías. Cuando se esté por abrir el telón en Pekín algunas de las 4.500 pruebas (1.300 fuera de las competiciones), el 25 por ciento más que en Atenas, estarán dirigidas a los cinco mejores atletas del mundo y a dos finalistas elegidos al azar en cada competición sometida a los controles.
Por primera vez habrá equipos disponibles para detectar la hormona de crecimiento humano y cualquiera que sea hallado culpable en un caso serio de dopaje quedará excluido automáticamente de los Juegos de Londres de 2012.