MADRID 27 Oct. (EUROPA PRESS) -
La reducción de la jornada laboral en España ha sido objeto de debate en los últimos meses. Ni la propuesta de 37,5 horas impulsada por el Gobierno ni la del BNG para rebajarla a 35 lograron salir adelante, lo que mantiene en punto muerto la aspiración de avanzar hacia un modelo de trabajo más corto y equilibrado.
Mientras España discute cómo acortar la jornada, en Silicon Valley —el epicentro tecnológico de California— algunas empresas de inteligencia artificial están recuperando un modelo radicalmente opuesto: la jornada ‘9-9-6’, que implica trabajar de nueve de la mañana a nueve de la noche, seis días a la semana, es decir, 72 horas semanales.
El contraste refleja dos formas opuestas de entender la productividad. Mientras en Europa el debate gira en torno a la conciliación y la eficiencia, en Silicon Valley algunas startups siguen asociando el éxito al número de horas dedicadas y al sacrificio personal como motor de la innovación.
EL DEBATE EN ESPAÑA: MENOS HORAS, MISMO SALARIO
El Congreso de los Diputados ha rechazado en dos ocasiones recientes las propuestas para reducir la jornada laboral: primero la del Gobierno, que planteaba bajarla a 37,5 horas, y después la del BNG, que pretendía situarla en 35 sin merma salarial. Ninguna de las dos logró superar la fase de admisión a trámite, lo que mantiene bloqueada la reforma.
En al actualidad, la jornada máxima legal en España sigue fijada en 40 horas semanales, salvo en los convenios que establecen una duración inferior. Aun así, el Ejecutivo mantiene su compromiso de retomar el debate en la próxima legislatura y avanzar hacia un modelo más alineado con países como Francia, Dinamarca o Bélgica, donde las jornadas reducidas ya forman parte del marco laboral.
EL MODELO '9-9-6': TRABAJAR 72 HORAS A LA SEMANA
Al otro lado del Atlántico, la filosofía laboral avanza en la dirección contraria. Varias startups tecnológicas han recuperado la llamada cultura del '9-9-6', un sistema popularizado en China por el fundador de Alibaba, Jack Ma, que consiste en trabajar de 9 a 21 horas seis días a la semana.
Según The Washington Post, compañías emergentes como Browser Use, Sonatic o Cognition, dedicadas al desarrollo de inteligencia artificial, están adoptando versiones informales de este horario. En muchos casos, los empleados viven y trabajan en los mismos espacios, con alojamiento y comida incluidos, lo que reduce los desplazamientos y permite avanzar a gran velocidad en los proyectos.
UNA CULTURA DE EXCESO
Aunque no se trata de una práctica generalizada, The New York Times apunta que este modelo refleja una cultura corporativa que valora la entrega absoluta y el trabajo sin límites. Algunos fundadores incluso incluyen el término "996" en sus ofertas de empleo como muestra del nivel de implicación que esperan de sus plantillas.
Los defensores del modelo argumentan que la intensidad laboral es necesaria en un contexto de competencia global, especialmente en el sector de la inteligencia artificial, donde los avances se miden en semanas. Sin embargo, otros expertos alertan de los riesgos físicos y psicológicos que conlleva esta forma de organización.
ENTRE LA INNOVACIÓN Y EL AGOTAMIENTO
Los especialistas en salud laboral coinciden en que el exceso de horas eleva el riesgo de estrés, agotamiento y pérdida de creatividad. The Washington Post recoge testimonios de inversores que advierten que "glorificar la cultura del trabajo extremo" puede limitar el talento y conducir a la fatiga crónica.
De hecho, diversos estudios sobre productividad señalan que, a partir de cierto umbral, las horas adicionales dejan de traducirse en mejores resultados. Lejos de potenciar la innovación, la sobrecarga termina afectando al rendimiento y a la capacidad de concentración.
¿PODRÍA LLEGAR LA '9-9-6' A EUROPA?
Aunque la jornada de 72 horas parece ajena al contexto europeo, algunos analistas no descartan que la presión por competir en campos como la inteligencia artificial o la biotecnología genere entornos similares en empresas emergentes del Viejo Continente.
Según recoge Fanpage.it, el modelo de Silicon Valley podría inspirar a algunas firmas europeas que buscan acelerar su crecimiento, especialmente en sectores tecnológicos donde la velocidad de desarrollo es clave. Sin embargo, los marcos regulatorios y las políticas de conciliación vigentes en la UE actúan como freno ante una cultura que choca frontalmente con los principios de bienestar laboral y equilibrio personal.