MADRID 12 (EUROPA PRESS)
Los armarios y la despensa de la cocina suelen acabar llenos de ingredientes, frascos y condimentos que no siempre se guardan de la forma más adecuada. Aunque algunas personas recurren a organizadores para tenerlo todo a mano, es habitual que ciertos productos terminen al fondo del armario, expuestos al calor, la humedad o los restos de grasa propios de la cocina.
El aceite, el vinagre y las especias son básicos en muchas recetas del día a día, pero conservarlos bien es clave para que mantengan mejor su sabor, aroma y propiedades. Con la llegada del calor y el mayor protagonismo de platos como ensaladas, aliños o comidas frías, conviene revisar dónde se guardan estos condimentos para evitar que se deterioren antes de tiempo.
CÓMO GUARDAR EL ACEITE Y EL VINAGRE
El aceite debe conservarse en un lugar fresco, seco y oscuro, lejos de la luz directa y de fuentes de calor como el horno, los fogones o una ventana soleada. Tanto la temperatura como la exposición a la luz pueden afectar a su calidad y hacer que pierda antes sus propiedades.
También conviene mantenerlo siempre en un envase bien cerrado. Los especialistas de Oleoestepa explican en su blog que, aunque el aceite contiene componentes que ayudan a retrasar la oxidación, el contacto prolongado con el oxígeno puede hacer que acabe enranciándose.
En el caso del vinagre, la recomendación es similar: guardarlo en un lugar fresco y oscuro, alejado del calor y de la luz directa. Si se trasvasa a otro envase, es preferible utilizar un recipiente de cristal, que facilite su uso y limpieza sin comprometer su conservación.
¿Y LA VINAGRETA?
¿CÓMO SE GUARDAN LAS ESPECIAS?
Las especias pueden perder aroma, sabor y calidad si no se conservan correctamente. Al igual que ocurre con el aceite o el vinagre, conviene mantenerlas alejadas de la luz directa, del calor y de la humedad de la cocina, tres factores que pueden acelerar su deterioro.
En general, no se recomienda conservarlas en la nevera, salvo en el caso de hierbas o especias frescas, según la información publicada por 1001 Especias. No obstante, si las temperaturas son especialmente altas en verano, mantenerlas en frío puede ser una opción puntual para evitar que el calor afecte a su conservación.
Lo más aconsejable es guardarlas en frascos herméticos, bien cerrados, para reducir la entrada de aire y humedad. También pueden utilizarse envases opacos para protegerlas de la luz, aunque en ese caso conviene etiquetarlos correctamente para identificar cada especia sin tener que abrirlos constantemente.