EDIZIONES, 31 ago.
En su mayoría, la sociedad japonesa siempre se ha ganado la reputación de considerada y cortés. Sin embargo, como en todo, hay excepciones. Los seres humanos que la componen son eso, seres humanos a los que el estrés diario o los problemas personales les afectan de tal manera que pueden acabar en contra de sus sentimientos originales.
Para entender un poco más cómo funcionan, en Japón ser cortés significa no inmiscuirse en los asuntos de los demás, aún sabiendo que se encuentran claramente en un dilema. Así, más o menos es como funcionan los adultos, pero, ¿y los niños?
Un experimento de cámara oculta llevado a cabo por la Cruz Roja japonesa quiso averiguar la reacción de un grupo de niños al ver que a alguien se le cae la cartera al suelo. Para hacer esa situación lo más realista posible, las madres llevaron a los pequeños hasta una parada de autobús y les pidieron que esperaran mientras se ausentaban unos minutos. ¿Qué creéis que pasó?
El vídeo forma parte de una campaña de la Cruz Roja japonesa lanzada en el año 2015, aunque recientemente difundido por la página de Facebook Japón and More. El objetivo de la campaña era crear una mayor conciencia sobre cómo son nuestras interacciones con los demás, especialmente aquellos a los que podemos ayudar y que conforman nuestras comunidades.