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MADRID, 6 Mar. (EUROPA PRESS) -
Las mujeres autónomas mantienen una brecha de ingresos cercana al 30% respecto a los hombres, una desigualdad que tiene su origen en factores como la mayor presencia femenina en sectores de menor rentabilidad, las dificultades de acceso a financiación o la mayor carga de responsabilidades familiares, según datos de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA España).
En un comunicado, UPTA España ha recordado que 1.268.589 mujeres están afiliadas al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), frente a 2.151.878 hombres, lo que sitúa la presencia femenina en torno al 37% del total del colectivo.
Pese al avance, el colectivo convive todavía con importantes brechas estructurales respecto a sus homólogos hombres. Los estudios realizados por UPTA también evidencian una importante desigualdad en los tiempos de trabajo dentro del colectivo.
Según el análisis sobre igualdad y tiempos de trabajo en el trabajo autónomo, las mujeres autónomas trabajan de media entre 11 y 14 horas diarias, mientras que los hombres trabajan entre 9,5 y 10 horas al día, lo que supone hasta cuatro horas más de trabajo diario para las mujeres.
A este tiempo dedicado al trabajo remunerado se suma el trabajo no remunerado vinculado a los cuidados y las tareas domésticas, que continúa recayendo mayoritariamente en las mujeres.
De hecho, las mujeres dedican de media 14 horas más a la semana que los hombres a estas actividades. Las consecuencias de esta desigualdad se reflejan también al final de la vida laboral.
LA PENSIÓN DE JUBILACIÓN DE LAS AUTONOMÁS ES UN 25% INFERIOR
Las mujeres autónomas perciben pensiones de jubilación aproximadamente un 25% inferiores a las de los hombres, con una media de 886,04 euros frente a los 1.174,26 euros que perciben los hombres, lo que refleja las dificultades acumuladas a lo largo de su trayectoria profesional.
A pesar de estas dificultades, las mujeres están liderando las tasas de emprendimiento en los últimos años pese a que siguen encontrando obstáculos para consolidar sus proyectos empresariales. Así, tienen hasta un 25% menos de probabilidades de acceder a financiación empresarial, principalmente por la falta de avales o garantías.
Además, la presencia femenina sigue siendo muy reducida en sectores tradicionalmente masculinizados como la construcción, la industria o el transporte, donde apenas representan alrededor del 10% del total de personas trabajadoras autónomas.
Esto se debe, en parte, a que las mujeres que desarrollan su actividad en estos sectores continúan enfrentándose a barreras invisibles como la discriminación, el rechazo o el acoso.