Economía/Industria.- UE apoya que el sector público asuma las riendas de Galileo sin acordar quién debe pagar la factura

Actualizado 08/06/2007 16:42:34 CET

Reino Unido y Países Bajos se niegan a aportar más dinero y piden un análisis cuidadoso de riesgos y Berlín advierte de que el proyecto todavía puede fracasar

LUXEMBURGO, 8 Jun. (EUROPA PRESS) -

Los ministros de Transporte de la Unión Europea respaldaron hoy que el sector público asuma las riendas de la construcción y el lanzamiento de los 30 satélites que formarán el sistema de radionavegación Galileo para que el proyecto esté listo en 2012. Asimismo, acordaron cancelar las negociaciones con el consorcio de empresas que obtuvo la concesión de Galileo, del que formaban parte las españolas Hispasat y Aena, por su negativa a asumir los riesgos.

Sin embargo, los Veintisiete aplazaron hasta el otoño la decisión sobre de dónde saldrán los 2.400 millones de euros que la Comisión ha calculado que son necesarios para la construcción de los satélites, ya que existen importantes divergencias entre los Estados miembros. El ministro alemán de Transportes y presidente de turno del Consejo, Wolfgang Tiefensee, advirtió en diversas ocasiones durante el debate que "si en otoño no hay un acuerdo claro sobre financiación Galileo todavía puede fracasar".

El ministro alemán insistió en que Galileo es "el proyecto de alta tecnología más importante de Europa" y consideró de "colosal importancia" que Europa cuente con su propio sistema de radionavegación para garantizar su "independencia" respecto a los de Estados Unidos, Rusia y Asia. También el vicepresidente de la Comisión y responsable de Transportes, Jacques Barrot, dijo que Galileo es un proyecto de "importancia estratégica" y que "nadie duda de su plusvalía europea".

En las conclusiones aprobadas por unanimidad por los 27 se señala que Galileo es un "proyecto clave" de la UE y se pide "sin prejuzgar una decisión definitiva" que su despliegue esté listo a finales de 2012. Asimismo, todos los ministros están de acuerdo en que la puesta en marcha del sistema "necesitará una financiación pública suplementaria". Se reclama a la Comisión que en septiembre presente las opciones posibles de financiación y se recoge el compromiso de tomar una decisión sobre el futuro de Galileo antes de finales de otoño de 2007.

Sin embargo, durante el debate, que se celebró a puerta cerrada, el representante británico, Stephen Ladyman expresó sus dudas de que, si el sector privado no ha podido afrontar los riesgos del proyecto, el sector público pueda hacerlo. Por su parte, el ministro holandés de Transportes, Camiel Eurlings, exigió en declaraciones posteriores a la prensa que la Comisión Europea elabore un nuevo análisis de riesgo para verificar la viabilidad del proyecto, y un sistema de gestión de los fondos públicos muy estricto para limitar los sobrecostes y evitar más retrasos.

Eurlings explicó que Países Bajos y Reino Unido no aceptarán aportar dinero extra para Galileo, y que si se financia con fondos públicos sólo aprobarán que se haga a través del presupuesto comunitario, pero sin aumentar el techo de gasto sino trasvasando fondos de un capítulo a otro. El ministro holandés rechazó además que sea la Agencia Espacial Europea la que pague una parte del proyecto porque no están reprensados todos los Estados miembros y porque el derecho de veto impediría avanzar, y pidió que "no se cierre los ojos" a cualquier aportación posible del capital privado. Si estas condiciones no se cumplen, Eurlings dejó claro que no es seguro que Galileo siga adelante.

Británicos y holandeses presentaron una declaración escrita conjunta haciendo constar sus preocupaciones y aseguraron contar con el apoyo de otros países, como Chipre y Eslovaquia. En la rueda de prensa final, el ministro alemán de Transportes asumió parte de estas demandas y dejó claro que no descarta la presencia de capital privado incluso durante la fase de construcción de los satélites y que está abierto a todas las posibilidades.

No obstante, dejó claro que la opción preferida por Berlín es que la financiación comunitaria se complete con otras aportaciones de los Estados miembros a través de la Agencia Espacial Europea para garantizar que cada país tenga retornos industriales de acuerdo con su inversión, algo que también España ve con buenos ojos.

Por su parte, el vicepresidente de la Comisión defendió que sea el presupuesto de la UE el que pague en su totalidad la construcción de los satélites de Galileo. Insistió en que sólo serían 350 millones de euros al año durante 7 años de un presupuesto que asciende a 126.000 euros anuales, y dijo que el coste total es el mismo que el de 400 kilómetros de autopista. Asimismo, repitió que la concesión privada hubiera acabado saliendo más cara porque las empresas reclamaban que el sector público se hiciera cargo de los riesgos. Fuentes de la presidencia alemana cifraron el sobrecoste de la concesión privada en 2.000 millones de euros.

La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, reiteró el apoyo de España a Galileo y destacó los "efectos beneficiosos" que puede tener el proyecto sobre la competitividad europea. A la entrada de la reunión, Álvarez explicó a los periodistas que España estaría dispuesta a asumir un "esfuerzo" adicional si es necesario, dando a entender que podría aportar fondos suplementarios.

Durante su intervención ante el Consejo, la ministra de Fomento reclamó "incrementar los esfuerzos" para garantizar que Galileo esté en servicio "en un plazo adecuado y a un coste apropiado". "Cualquier retraso adicional en el proceso podría poner en entredicho la credibilidad de Europa" y haría imposible competir con el GPS norteamericano y con el sistema chino, prosiguió Álvarez, que pidió que la decisión final "no se demore".

El resto de delegaciones que tomaron la palabra, hasta un total de 20, expresaron en general su apoyo a las propuestas de la presidencia alemana. Grecia pidió que no se descuiden por culpa de Galileo otros proyectos menos ambiciosos pero más factibles, y Luxemburgo criticó que las conclusiones hagan referencia a los acuerdos pasados, que otorgaban a Italia y Alemania centros de control y a España dos medios centros, porque han fracasado.

Tiefensee pidió a todos sus homólogos que den prueba de "apertura" y que participen en un "diálogo constructivo" para llegar a un acuerdo final. Insistió en que el fracaso es posible pero se declaró "optimista" sobre las posibilidades de lograr una solución en otoño, un optimismo que fue también compartido por Barrot. La decisión final sobre la financiación de Galileo deberán tomarla los ministros de Economía de la UE y no se descarta que la cuestión acabe en el orden del día de alguna cumbre europea de la presidencia portuguesa.

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