Economía.- El ex consejero científico del Gobierno censura la tercera pista de Heathrow y aboga por transporte terrestre

Actualizado 30/07/2008 22:37:00 CET

LONDRES, 30 Jul. (EUROPA PRESS) -

El hasta el pasado año máximo consejero científico del Gobierno británico, David King, cuestionó el sentido de la construcción de la tercera pista del aeropuerto londinense de Heathrow en la que tanto BAA (propiedad del grupo español Ferrovial) como el Ejecutivo han puesto notables expectativas, cuando la apuesta para reducir las emisiones de dióxido de carbono debería encaminarse a estimular el transporte terrestre.

En una entrevista con 'The Ecologist Film Unit', King, quien centró en el cambio climático sus principales aportaciones durante sus siete años de trayectoria en la Administración de Reino Unido, consideró "miopes" las aspiraciones de acometer un proyecto que, en su opinión, acabará convertido en un "elefante blanco", dadas las claves de la lucha contra el calentamiento global.

Así, explicó que un análisis económico prueba la necesidad de estimular el transporte por tierra, ya que al "aplicar impuestos al CO2 y gravar los hidrocarburos, la gente tenderá a viajar por tierra" y, en consecuencia, llevará a que las actuaciones para materializar nuevas pistas acaben convertidas en "otros tantos elefantes blancos".

Una opinión que contrasta con la expresada por el primer ministro, Gordon Brown, en su última sesión de control en la Cámara de los Comunes, en la que volvió a reivindicar la tercera pista de Heathrow como una oportunidad que no sólo redundará en la rentabilidad del aeropuerto londinense, sino en la efectividad de la economía británica en su conjunto.

Asimismo, un informe realizado para la Autoridad de la City financiera de la capital británica corrobora los beneficios del proyecto para hacer frente a la saturación actual del Heathrow y los reiterados problemas de congestión y tráfico, frente al rechazo que su materialización genera en los principales partidos de la oposición del Parlamento, así como en el alcalde de Londres, el conservador Boris Johnson, y numerosas organizaciones ecologistas y asociaciones de vecinos.