Publicado 16/09/2021 10:45CET

Identifican materiales con potencial para producir berenjenas resistentes al cambio climático

Variedad de berenjenas
Variedad de berenjenas - UPV

VALÈNCIA, 16 Sep. (EUROPA PRESS) -

Un equipo del Instituto Universitario de Conservación y Mejora de la Agrodiversidad Valenciana (COMAV) de la Universitat Politècnica de València (UPV) ha liderado durante los últimos ocho años un proyecto internacional cuyos resultados sientan las bases para lograr una "revolución" en el cultivo de la berenjena, con el objetivo de conseguir nuevas variedades más resistentes al cambio climático, a condiciones extremas de temperatura, sequía y salinidad, enfermedades y plagas.

De momento, los investigadores han conseguido ampliar la base genética e identificar nuevos materiales con alto potencial para transformar la producción de berenjena. "Estos materiales representan una revolución y facilitarán la vida de los productores de berenjenas en todo el mundo, para obtener nuevas variedades con unas características hasta ahora desconocidas", asegura Jaime Prohens, líder del proyecto EggPrebreed.

Forma parte de la iniciativa global 'Adaptando la agricultura al cambio climático: Recolectando, protegiendo y preparando los parientes silvestres de los cultivos', coordinada por el Global Crop Diversity Trust y financiada por el gobierno de Noruega.

Su intención es ayudar a conseguir nuevas variedades más resistentes al cambio climático, a condiciones extremas de temperatura, sequía y salinidad, así como a enfermedades (por ejemplo, marchitez bacteriana) y plagas (ácaros y moscas blancas) que afectan a este cultivo, explica la Politècnica.

El equipo valenciano, junto a expertos de la Universidad de Peradeniya (Sri Lanka), la Universidad Félix Houphouët-Boigny (Costa de Marfil), el World Vegetable Centre (Taiwán) y varias empresas de semillas, evaluó el potencial para la obtención de las nuevas variedades de parientes silvestres de la berenjena que antes de este proyecto apenas se habían utilizado en los programas de mejora y cruzamiento. Todo ello para ampliar la base genética y desarrollar materiales resilientes mejor adaptados al cambio climático.

Este trabajo permitió identificar materiales genéticos de potencial interés no solo por la adaptación al cambio climático, sino también para hacer frente a algunos de los principales problemas actuales de la berenjena, como el marchitamiento bacteriano, los nematodos y plagas como la mosca blanca y la araña roja.

Se evaluó la respuesta de estos materiales tanto en condiciones reales de cultivo como imitando el estrés que puede originar en el cultivo el cambio climático, lo que fue "todo un desafío". También se cultivaron las nuevas variedades experimentales en áreas secas en Sri Lanka, Costa de Marfil y en parcelas infestadas en campos de Taiwán, Sri Lanka, Camerún y Egipto para conocer su respuesta frente a la marchitez bacteriana y nematodos, así como en terrenos afectados por salinidad, con resultados "muy positivos".

MÁS DE 200 HÍBRIDOS

En total, los investigadores de la UPV han obtenido más de 200 híbridos y líneas distintos a partir del cruce entre variedades autóctonas de berenjena y diferentes especies silvestres procedentes de África, Oriente Medio, el sudeste asiático y América.

Entre los resultados destacan los obtenidos con materiales de introgresión con especies silvestres que crecen en condiciones desérticas extremas, como S. incanum, o aquellos que son resultado del cruzamiento con la maleza invasora S. elaeagnifolium, una especie de origen americano que es muy tolerante a la sequía.

Por primera vez, se han obtenido materiales de retrocruzamiento entre berenjena, un cultivo nativo del Viejo Mundo, con una especie de origen americano, lo que representa un gran avance en el mejoramiento de este cultivo que abre a los productores el acceso a un nuevo acervo genético completamente inexplorado. "El hecho de que pudiéramos obtener híbridos y retrocruces con una especie que evolutivamente se separó de la berenjena hace casi siete millones de años es una hazaña extraordinaria", resalta el investigador del COMAV.

Los resultados son "especialmente útiles" para quienes trabajan en la mejora genética de los cultivos y ponen los cimientos para "revolucionar" la producción de este cultivo, catalogado como uno de los 35 más importantes para la seguridad alimentaria mundial, abriendo la vía a la obtención de esas nuevas variedades que respondan a los desafíos del cambio climático y otros enemigos naturales.

"Las oportunidades que surgirán de estos materiales son innumerables", augura Benjamin Kilian, Coordinador de Proyectos de Especies Silvestres Relacionadas con los Cultivos (CWR) del Crop Trust, destacando que el proyecto ejemplifica "el trabajo duro, dedicación y resultados maravillosos resultantes de todo el esfuerzo de pre-mejora".

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