GINEBRA 28 Mar. (EUROPA PRESS) -
La decisión de la ONU de no renovar el mandato de los expertos en Derechos Humanos en la República Democrática del Congo (RDC) hasta el próximo año es una traición de las responsabilidades de este organismo hacia el pueblo congoleño, según dijo hoy la organización Human Rights Watch (HRW), que añadió que "la ONU pone la política antes que a las personas", dijo hoy la ayudante del director de HRW, Juliette de Rivero.
"Bajar el trabajo del Consejo a pesar de las últimas violaciones y muertes es inexplicable y podría traer consecuencias trágicas", añadió De Rivero. "El Consejo de Derechos Humanos debería aumentar su trabajo en RDC, no abandonarlo", ya que "Congo necesita urgentemente expertos independientes para vigilar los Derechos Humanos, que puedan ayudar a salvar vidas", añadió.
Egiptó propuso la suspensión del mandato de los expertos en la RDC como coordinador del Grupo Africano, y éste ha decidido que los expertos en Derechos Humanos deberían sólo ser enviados por el Consejo de la ONU cuando el Gobierno del país esté de acuerdo en que la situación requiere esta atención. Este enfoque concede a los estados responsables de serias violaciones de los Derechos Humanos un veto por encima de la capacidad del Consejo para hacer cumplir su mandato, según dijo HRW.
A pesar del inicial apoyo para la continuación del mandato, los estados miembros de la UE estuvieron de acuerdo finalmente en abandonar éste y se comprometieron débilmente para entablar una discusión en el Consejo sobre la situación de los Derechos Humanos en el Congo sólo en marzo de 2009, según HRW.
A pesar de las elecciones históricas que se produjeron en 2006, la situación de los Derechos Humanos en el Congo aún es profundamente conflictiva. Sólo el año pasado, cientos de civiles murieron y miles de mujeres violadas por grupos armados y soldados del Ejército congoleño. También se estima que 30.000 niños continúan sirviendo en diferentes grupos armados como 'niños soldado', sin contar con los miles de desplazados que hay en todo el país.
Al este de Congo, la firma del acuerdo de paz en Goma el pasado 23 de enero aumenta la esperanza de que el conflicto armado pueda contenerse, pero las tensiones han aumentado tras nuevas muertes de civiles en la región. Así, se estima que cinco millones de civiles han muerto en todo el país desde 1998, una cifra que convierte al conflicto del Congo en el más sangriento para los civiles desde la II Guerra Mundial.
Dada la gravedad de los abusos de los Derechos Humanos en Congo, la continuación del mandato de expertos debería haber sido un final anunciado, según la organización. En respuesta a los enormes abusos en las zonas del este del Congo, HRW ha pedido que sea nombrado un consejero especial engargado de vigilar las obligaciones del acuerdo de Goma y ayudar a las partes para que terminen los abusos.