Publicado 12/05/2014 19:06:57 +02:00CET

Servicio Jesuíta a Migrantes denuncia que Marruecos "no es un lugar seguro" al que devolver personas

MADRID, 12 May. (EUROPA PRESS) -

El Servicio Jesuíta a Refugiados (SJR) ha elaborado un informe tras recorrer la ciudad de Melilla y las zonas del norte de Marruecos donde se quedan "anclados" los migrantes subsaharianos en su viaje hacia Europa del que se desprende que el reino alauí "no es, de momento, un lugar seguro" al que devolver a las personas interceptadas en España.

La organización reconoce en su informe que se han producido "una serie de cambios radicales" en las políticas de migración y asilo en Marruecos, como que los inmigrantes en situación irregular "ya no son abandonados en la frontera con Argelia y las redadas policiales en Oujda han cesado", sin embargo, denuncian otra práctica que comienza a extenderse: el desplazamiento forzoso de estas personas a otros puntos del país.

"Los migrantes ya no son 'abandonados' en el desierto, en la frontera con Argelia, pero se encuentran atrapados en un círculo vicioso. Es decir, si, por ejemplo, acuden al hospital, este tiene que mandarles a la Oficina local de Policía, desde donde son transferidos a Rabat y allí son prácticamente abandonados a su suerte, sin apenas recursos y sin ningún tipo de asistencia", expone el informe.

En este sentido, dice que "en especial, son transferidos a Rabat los migrantes que, en su intento por pasar a Ceuta o Melilla, han sido detenidos por la policía marroquí". "Habitualmente son abandonados en la estación de autobuses", indica el Servicio Jesuíta a Refugiados, tras apuntar que "con bastante frecuencia" estos migrantes vuelven a las zonas de frontera para esperar una nueva oportunidad de cruzar a Europa.

"El enfoque europeo de gestión de fronteras ha dejado la responsabilidad de proteger a los migrantes sólo en manos de los países fronterizos con la UE. El problema es que estos países, como Marruecos, a menudo carecen de los recursos o la voluntad de proporcionar esa protección", dice el oficial Superior de Políticas del JRS Europa que visitó Nador, Stefan Kessler.

En este sentido, apunta que pese a "la promesa de un cambio radical de política, en realidad, los migrantes y los solicitantes de asilo siguen careciendo de muchos derechos importantes y encuentran obstáculos abrumadores para acceder a una protección". "Esto hace que Marruecos un lugar inseguro para los migrantes", señala Kessler.

Los migrantes, en su mayoría de países subsaharianos, "se encuentran atrapados" así en "un país en el que tienen pocos derechos", como han podido constatar los delegados de la organización europea en su visita a la ciudad de Nador, a 16 kilómetros al sur de Melilla, y sus bosques circundantes, donde "los más pobres" intentan subsistir escondiéndose de la policía.

En su visita al Gurugú, la delegación se encontró con 80 personas de distintos países del África Subsahariana en esta situación, entre ellos muchas mujeres y niños de todas las edades, y algunos gravemente heridos. También encontraron lesionados en el hospital de Nador, donde se reunieron con inmigrantes "con heridas graves en la cabeza y lesiones causadas por su intento de escalar la valla de Melilla".

Según explica el informe, los migrantes que se liberan desde el hospital o bien van de nuevo al monte Gurugú a esperar otra oportunidad de ir a Melilla o acaban en Casablanca o Rabat. "No quieren quedarse en Nador porque temen ser atrapados por la policía y desaparecer", dice Kessler.

En cuanto a la situación de Melilla, la delegación visitó el Centro de Estancia Temporal, que entonces alojaba a 1.200 personas frente a las 480 para las que está diseñado, y denunció que a pesar del "creciente número" de solicitantes de asilo entre ellos, "la mayoría no son transferidos a la Península" y pueden esperar hasta tres años antes de una decisión sobre su solicitud.

"Las autoridades marroquíes y las organizaciones locales que prestan apoyo afrontan ahora una serie de retos, debido al mayor número de migrantes y al aumento de su permanencia en el país, ya que Marruecos, un país de tránsito, se está convirtiendo en un país de destino", alerta Kessler.

Para el JRS, la responsabilidad de proteger las vidas de los migrantes se encuentra también en manos de la Unión Europea, que se encuentra negociando un acuerdo de readmisión con Marruecos en el que, denuncia, la protección de los refugiados "no es una prioridad". "La protección de la vida humana debe ser más arriba en la lista de prioridades políticas, incluso cuando se trata de la vida de las personas atrapadas en la transición hacia Europa", concluye Kessler.

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