BARCELONA, 17 Ene. (EUROPA PRESS) -
Los municipios de Vic (Barcelona) y Reus (Tarragona) acogerán los primeros centros específicos de acogida de inmigrantes a partir de septiembre del próximo curso, según anunció el conseller de Educación, Ernest Maragall, que presentó hoy oficialmente esta iniciativa que pretende favorecer la integración de alumnos extranjeros que lleguen a mediados de curso.
Según explicó, los resultados de los futuros centros podrían aplicarse a otras poblaciones como Salt (Girona), Hospitalet de Llobregat y el barrio barcelonés de Ciutat Vella. "La experiencia piloto se hará en los centros donde tiene más sentido" por tener un mayor porcentaje de población inmigrante, defendió.
Estos espacios, que controlarán conjuntamente la Generalitat y los ayuntamientos, estarán situados fuera de las escuelas y trabajarán todo el año, verano incluido, para enseñar "competencias lingüísticas" de castellano y catalán a los niños inmigrantes que lleguen a medio curso.
Maragall explicó que la medida servirá para responder al aumento de alumnos que llegan por el reagrupación familiar. Durante el primer trimestre de este curso se incrementó el alumnado en 2.483 inmigrantes, mientras que en 2006, sólo se incrementó en 629. "Cada vez más y más niños llegarán", dijo, ya que el ritmo de llegada es "aún fuerte".
Los menores que, por decisión de los Servicios territoriales de Educación, vayan a estos centros, estarán en ellos "temporalmente" y "de entrada", ya que forma "parte de su integración", según explicó el conseller.
"Si tienen que estar tres meses, pues tres meses, que son dos, mejor dos", ilustró, en referencia al tiempo de permanencia en estos centros, que estará condicionado a que los niños adquieran competencias que les permitan seguir "en condiciones óptimas" el curso.
ESTARÁN EN "CONTACTO" CON SU FUTURA CLASE.
En todo caso, en el inicio de curso ningún alumno acudirá a estos centros, ya que están pensados para los niños que lleguen a mitad del año. Sin embargo, mientras permanezcan en estos espacios, estarán en "contacto", según el conseller, con su futura clase, con la que no se descartó que compartan alguna asignatura. "No se trata de una medida de exclusión", subrayó.
Además, la iniciativa no servirá para sustituir el modelo actual de aulas de acogida, a las que los niños acudirán tras su paso por los centros. En este sentido, el conseller reivindicó que se trata de una medida que da "continuidad" a la política de la Conselleria desde 2003. "Es el mismo concepto de siempre, de los años 80 y 90, pero dirigida a otro tipo de ciudadanos", reivindicó.
Maragall explicó que impulsará una "política de discriminación positiva", de "renovación" de la inmersión lingüística y de "refuerzo" de los planes de entorno, además de los nuevos centros de acogida. "Estamos añadiendo un recurso al mismo modelo", consideró.
Asimismo, anunció que invertirán en mejoras para las actuales 1.174 aulas de acogida catalanas y se crearán más nuevas. "Hacen falta donde ya teníamos y donde aún no tenemos", sostuvo.
Para Maragall, estos espacios de acogida conllevarán también un beneficio para que "no se perjudique la excelencia" de los alumnos en los centros en que no se pueden acoger más recién llegados que no dominen las competencias lingüísticas.