MADRID, 15 Abr. (EUROPA PRESS) -
La portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, defendió hoy el trasvase del Ebro a Cataluña y recordó que ya formó parte de las políticas de los Gobiernos del PP y fue solicitado por sus miembros durante la pasada campaña electoral. No obstante apostilló, "esa misma sensibilidad" deberá aplicarse a "toda España".
"Nosotros hemos defendido ese trasvase, de hecho formaba parte de la política de agua de los Gobiernos del PP y es un trasvase que hemos pedido en campaña", afirmó la portavoz en declaraciones a Telemadrid recogidas por Europa Press
Para Sáenz de Santamaría, lo que hay que hacer es "cubrir las necesidades de las cuencas por donde pasa el río, cubrir todas sus necesidades presentes y futuras", pero teniendo "muy presente que lo que sobre hay que repartirlo", porque "ahí nos estamos jugando el futuro de muchas familias". "Hay que practicar el principio de solidaridad, que empieza por uno mismo, pero que empieza también teniendo muy en cuenta lo que sobra", agregó.
De esta manera, la responsable 'popular' consideró que España necesita "una política de agua que sea clara y que no discrimine", y no como la promulgada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que ha tomado "muchas medidas teniendo muy en cuenta sus propios intereses y componendas de partido".
A su juicio, en el tema del agua "uno no puede tomar decisiones por política exclusiva" y derogar parte del Plan Hidrólogico Nacional (PHN) del PP, como hizo Zapatero, "sencillamente porque tenía que pactar" y "sin tener alternativas".
"La sequía sigue ahí, hemos perdido cuatro años, podía haberse avanzado mucho y podía haberse logrado un clima de entendimiento entre Comunidades Autonomas, que Zapatero se ha dedicado a enconar", agregó Sáenz de Santamaría, que considera que si el presidente del Gobierno no lo ha hecho ha sido "por incompetencia y por no tener las ideas claras".
Precisamente, para la portavoz parlamentaria el "mayor despropósito" de la pasada legislatura fue la carencia de una política de agua por parte del Ejecutivo de Zapatero, algo que, en "un país que tiene una sequía importante", es "quizás el peor defecto que puede tener un gobernante".