En el corazón de la Ribeira Sacra, sobre los vertiginosos Cañones del río Sil, un paisaje poblado de laderas empinadas y terrenos rocosos es el testimonio vivo del trabajo de viticultores que, como Sindo, han dedicado su vida a la viticultura heroica, el cultivo de la vid en unas condiciones geográficas y climáticas tan extremas que exige un esfuerzo físico extraordinario sin posibilidad de mecanización.