ROMA, 19 May. (EUROPA PRESS) -
La Organización para la Alimentación y la Agricultura de Naciones Unidas (FAO) advirtió este lunes de que más de 2,6 millones de somalíes, equivalente al 35 por ciento de la población del país, necesitan ayuda internacional debido al rápido deterioro de la situación humanitaria en Somalia, en particular al alza de los precios de los alimentos, a una fuerte devaluación del shilling somalí y el agravamiento de la sequía.
Este incremento del número de personas necesitadas de ayuda, que es un 40 por ciento superior respecto a enero, procede principalmente de los 600.000 pobres de las ciudades "que luchan por cubrir las necesidades alimentarias de sus familias frente a un rápido incremento de los precios de los alimentos y los productos básicos", según un reciente estudio de la Unidad de Evaluación de la Seguridad Alimentaria en Somalia (FSAU, por sus siglas en inglés), dependiente de la FAO.
El número de desplazados internos de Mogadiscio, la capital, se ha incrementado en más del 20 por ciento desde enero, y ahora alcanza las 855.000 personas, con lo que la cifra total de desplazados en el interior del país supera ya el millón, prosiguió la organización a través de un comunicado.
Aparte, la situación se ve agravada por la prolongada sequía en partes del sur y el centro del país, así como por el deterioro de las condiciones de los pastizales en áreas del norte debido a una estación seca especialmente severa.
El retraso y los escasos resultados de las lluvias estacionales 'Gu', que caen habitualmente desde mediados de abril a junio, apuntan a una cosecha principal de cereales que estará bastante por debajo de la media. Ello conducirá a escasez y nuevos aumentos de precios en los cereales producidos a nivel local.
Asimismo, alrededor de 60.000 pastores, ya de por sí perjudicados por dos temporadas consecutivas sin lluvias, se encuentran en situación de grave crisis alimentaria y amenazados en sus medios de subsistencia.
"Si las lluvias 'Gu' son mucho menores que la media, el shilling continua su depreciación y la situación de inseguridad empeora, podremos ver hasta 3,5 millones de personas, la mitad de la población, enfrentada a una grave crisis alimentaria y de sus medios de subsistencia o en situación de emergencia humanitaria a finales de año", advirtió la asesora técnica jefe de la FAO en Somalia, Cindy Holleman. "Se trata de una situación extremadamente preocupante", añadió.
LOS PRECIOS
Aparte, los precios de los cereales han batido un récord histórico, dos o tres veces por encima que su precio medio en los últimos cinco años. Este incremento afecta tanto a las importaciones comerciales de arroz como al maíz y al sorgo producidos a nivel local, cuyo precio se ha incrementado hasta un 375 por ciento en algunas zonas en el último año.
Somalia es un importador neto de cereales, con cerca del 60 por ciento de sus necesidades alimentarias cubiertas por cereales importados en un año normal. Los precios récord de los alimentos a nivel internacional, combinados con la fuerte depreciación de la moneda somalí --más de un 125 por ciento frente al dólar en los últimos cuatro meses-- implica que los precios de los cereales importados en Somalia permanecerán a niveles extremos y fuera del alcance de la mayoría de las familias urbanas pobres, según la FAO.
En estas condiciones, los pobres urbanos están reduciendo la cantidad de alimentos que compran, pasando del arroz importado al más económico sorgo, que se produce en el país --y que podría escasear si falla la estación 'Gu'--, al tiempo que se saltan comidas, y reducen los gastos no alimentarios, como pueden ser jabón, keroseno, medicinas y asistencia a la escuela.
"A pesar de todas estas estrategias de adaptación, muchas familias urbanas pobres no tienen dinero suficiente para cubrir sus necesidades básicas, con un déficit que oscila entre el 10 y el 30 por ciento de los costes totales", subrayó Holleman.
En estas circunstancias, las acciones concretas necesarias para paliar los problemas, según la FAO, se ven dicultadas por el paligro que corren los agentes humanitarios que operan en el país a causa de la violencia política.
No obstante, según el responsable de las operaciones de la FAO en Somalia --con base en Nairobi--, Graham Farmer, "la situación de seguridad presenta dificultades y es frustrante, pero no nos ha detenido". Naciones Unidas tiene cerca de 1.500 personas trabajando en Somalia, de las cuales la mitad se encuentran a diario sobre el terreno, añadió.