MADRID 13 Jun. (EUROPA PRESS) -
Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) analizan el genoma de una bacteria marina que utiliza tanto la materia orgánica como la luz solar para obtener energía sin necesidad de poner en marcha la fotosíntesis, y así aplicarlo en un futuro al desarrollo de las energías renovables, según informó hoy la entidad en un comunicado.
Este microorganismo, denominado 'Polaribacter' dada su relación con bacterias detectadas en regiones polares, posee un metabolismo mixto a medio camino entre algas y bacterias, y ha sido aislado en muestras de agua del Mediterráneo, en el Observatorio Microbiano de la Bahía de Blandes del CSIC (Girona).
Así, la bacteria puede puede captar la energía de la luz porque sintetiza una proteína llamada 'proteorodopsina' y un pigmento retinal, similar al de la retina de los seres humanos, según publica el último número de la revista 'Proceedings' de la Academia Nacional de Ciencias estadounidense (PNAS).
El experto del CSIC, Carles Pedrós-Alió, explica que estos microorganismos, cuando no encuentran alimentos, "se trasladan a las columnas de agua y ahí obtienen energía de la luz para sobrevivir".
Además, este hallazgo tiene implicaciones sobre el papel que juegan las bacterias marinas en la regulación de la concentración de CO2 en la atmósfera, y los mecanismos implicados en el cambio global por su implicación en el proceso de fotosíntesis (la fijación de dióxido de carbono y la formación de oxígeno en los océanos suponen cerca de la mitad de la fotosíntesis global terrestre).