Actualizado 28/06/2007 20:23 CET

El Gobierno se compromete a plantear las quejas por la matanza de focas a las autoridades canadienses

MADRID, 28 Jun. (EUROPA PRESS) -

El Gobierno español se ha comprometido, en respuesta a una pregunta parlamentaria del diputado de Los Verdes en el Congreso, Francisco Garrido, a plantear al Gobierno canadiense su preocupación por las matanzas de focas que se llevan a cabo en este país, según consta en la respuesta oficial, a la que tuvo acceso Europa Press.

En la respuesta parlamentaria, el Gobierno ha abierto la posibilidad de que se prohíba, a nivel internacional, la comercialización de los productos derivados de las matanzas de focas, aunque esta propuesta tendría que plantearse primero en el seno de la Unión Europea, que es quien tiene las competencias de los Estados miembro.

Así, el Ejecutivo asegura que ya ha remitido las quejas de ciudadanos por la matanza de focas a las autoridades canadienses para que las tome en consideración, ya que es Canadá quien decide soberanamente cómo gestionar la población de focas en sus aguas.

Dicha gestión dice apoyarse en argumentos de índole científica, entre otros, realizando un seguimiento de las poblaciones de focas y de las especies pesqueras a que depredan, y justificando la cuota de captura en función de los efectivos poblacionales.

Además, la comercialización de pieles de foca obtenidas en dicha actividad está regulada para España por la Unión Europea, que ha prohibido la importación de pieles o productos fabricados con pieles blancas de crías de foca (recién nacidas hasta dos semanas de edad), recuerda el Gobierno.

Por otra parte, la Embajada de Canadá ha respondido a las quejas recibidas señalando que la población de estos animales asciende a casi 6 millones de ejemplares, el triple que en los años 60, que la especie no está en modo alguno amenazada, que la actividad denunciada es una fuente notable de ingresos para comunidades aisladas mediante el aprovechamiento de su carne, piel y aceite, que los animales no se despellejan vivos como se denuncia y que el garrote usado es menos cruel que la muerte provocada en mataderos comerciales.