CARMONA (SEVILLA), 27 (EUROPA PRESS)
Evaristo Barrera Algarín, profesor del Departamento de Trabajo Social de la Universidad Pablo de Olavide (UPO), ha afirmado que el estado de dependencia de las personas mayores agrava la limitación y reducción de su red de relaciones sociales. Esta limitación del círculo de relaciones del mayor avanza en concordancia con la evolución negativa de la dependencia, ha añadido Barrera.
En declaraciones a Europa Press posteriores a la conferencia 'Investigación sobre sociabilidad y dependencia en la ciudad de Sevilla' que Barrera Algarín ha ofrecido en el marco del curso 'Calidad de vida, a pesar de la dependencia' organizado por la UPO durante esta semana como parte de la programación estival de la IX edición de los Cursos de Verano en Carmona (Sevilla), el profesor ha dibujado un mapa global de las conclusiones extraídas de su investigación en materia de sociedad y dependencia.
Ante la amplitud de la investigación, el profesor ha admitido la imposibilidad de señalar las conclusiones más destacadas, pero ha querido ofrecer unas pinceladas generales sobre el desarrollo de la misma. Así, Barrera ha explicado que este estudio parte de la premisa que identifica la participación de las personas mayores en la comunidad como un elemento de integración social, y ha añadido que en Sevilla esta participación se desarrolla en "elementos extradomésticos" de la propia ciudad, enclaves en los que se antoja interesante estudiar la sociabilidad y los espacios.
Sin embargo, Barrera ha citado dos grandes dificultades que imposibilitan a cualquier persona, y especialmente a mayores de avanzada edad, el acceso a estos espacios de participación social, como son la propia dependencia, además de la configuración arquitectónica misma de los espacios urbanos de encuentro e interacción social para mayores, como centros especializados, plazas o parques. A modo de ejemplo, el investigador ha citado la ausencia o insuficiencia de espacios cercanos dedicados a mayores, como residencias o parques, así como las barreras arquitectónicas que pueden imposibilitar el acceso a estos espacios.
"La dependencia es un elemento de limitación", ha continuado Barrera, capaz de coartar el desarrollo y crecimiento personal y social del mayor. Sin embargo, el investigador ha matizado que esta situación puede ser corregida, siempre que no alcance un grado de afección muy elevado que postre al mayor en la cama, ya que siempre que éste pueda salir a la calle podrá tener acceso a algún recurso para relacionarse. La cuestión fundamental, ha afirmado, es dotar de recursos y hacer las correcciones pertinentes que faciliten el acceso del mayor dependiente a la comunidad.
Igualmente, el investigador ha reconocido la limitación del círculo de relaciones sociales del mayor dependiente, que implica una reducción de la "red de apoyo" inmediatamente posterior a la jubilación, etapa en la que además de perder todo vínculo con el ámbito laboral, el adulto debe enfrentarse al fallecimiento de amistades y familiares. Esta situación se ve agravada, ha expuesto Barrera, con el factor limitador de la dependencia, que imposibilita la libre movilidad y desenvolvimiento del mayor, circunscribiendo sus relaciones a las personas dedicadas a su cuidado.
Finalmente, el profesor ha afirmado que existe una "diferente percepción de género" en función de la valoración de la ciudad de Sevilla y sus espacios para la sociabilización de los mayores. Al margen de los matices geriátricos y gerontológicos que el investigador ha definido como "muy importantes", la satisfacción de la propia población mayor sevillana sobre la adaptabilidad de la ciudad a la dependencia varía significativamente entre hombres y mujeres.